Monográficos de Poesía 2019: José Cercas Domínguez

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LA POESÍA NECESARIA 


El teatro es poesía.

La música necesita la poesía.

La voz del pueblo vive de la poesía.

La pintura es poesía expresiva y precisa.

El amor es poesía en su conjunto.

La poesía pide paz en todas las guerras

La paz es poesía necesaria.

Las artes son la viva expresión de la poesía.

¿Por qué entonces los políticos olvidan

la esencia natural de la condición humana? 


EL TREN DE LA EMIGRACIÓN


El tren acuna en los andenes el origen de su forja,
con su melancólico martilleo de hierro y vapor
avisa que está a punto de partir
cuando de sus entrañas extrae el tiempo 
quimeras de aceite,
cuando en los andenes los pasajeros 
vagan desde la melancolía al beso
y reconocen la meta precisa del abrazo.
Bajo las inertes luminarias
el vaho se fija en los cristales del coraje
donde una niña, con infante caligrafía,
escribe el nombre de su muñeca de trapo.
Recuerdo aquellas épocas
cuando llenaba de juventud
los andenes del bullicio,
los besos y los días.
Recuerdo al hombre de ruda lágrima
que partía hacía otras tierras
para habitar la soledad del pan.
También recuerdo los pañuelos en orden de vuelo
despidiendo al tren de largo apéndice
o al vagón donde la niña escribía, 
con infante caligrafía, 
el nombre de su muñeca de trapo.

 


HIERRO


Hierro que al ímpetu de la forja
levanta al aire la sombra del fuego
para dejar en la espiga
la marca de su cuchilla idolatrada.

Hierro que se obstina en la vidriera
y fija sus anclajes
en la melancólica tozudez del granito.

Hierro que viaja sobre la ruda travesía
y endurece en el asfalto
la marca indomable de la aventura.

Hierro que afina sus entrañas
y entona con el viento
el sublime canto de las catedrales.

Hierro que combate y en crueles ofensivas
deja sobre la tierra
a los hijos de la vida y sus quimeras

 


EL ÁNGEL CAÍDO


Y caíste;
así comenzó todo:
la gravedad fijó en la tierra su propio destino;
el ancla buscó la roca donde aferrar su vocación marina.

Y caíste tierra a dentro, como caen las lágrimas;
y caíste pecho a dentro, como cae el cuchillo;
y caíste polvo a dentro, como cae la luz 
que busca en la rosa su lugar mágico.

Así fue como comenzó todo:
bloquearon en los bosques la simetría del beso,
el vocabulario de las cosas,
las hogueras y los rascacielos,

las realidades en asamblea.

De ese modo fijaron el nombre del maná,
las consecuencias del tiempo 
y el lugar oculto de la miseria.

Aquí yace el ángel místico;
aquí la soledad y el golpe;
allí el asombro por las leyes de los dioses;
allí la muerte aferrada a la existencia.
Dijeron los ungidos de la tierra
Aquí yace el ángel caído –repitió al unísono-.
la humanidad entera y su nuevo catecismo.

 


EL CIGARRILLO


Enciendo un cigarrillo bajo la sombra azul de la tarde,

de esta tarde que tanto se parece a otras,

que tantas veces tomé al asalto de un beso.

Bajo una farola exhalo un bocanada de humo,
pasan los abriles, las palabras,
las azucenas que cuelgan desnudas

de los balcones más antiguos,
la bruma que arropa mi enamorada esencia.

Otro cigarrillo espera la soledad de la aurora.

Tantas veces oí tu voz bajo la niebla,
tus tacones acercándose desde la acera al beso.

Ahora el silencio me toma, me domina,
me cubre con sonrisa de dios derrotado;
enciendo otro cigarrillo,
el humo toma la calle
y van tres y tú no vienes:
ni vendrás más tardes parecidas a esta,
ni tendrás la apariencia de antaño,
ni besarás mis labios cubiertos de melancolía.

Entre el humo crece la voz del invierno,
la voz de todos los inviernos de la tierra,
y viene el tiempo y hace temblar los crepúsculos
y la luz del sol desaparece detrás de tantos recuerdos
y tú no estás y tú ya no vienes
buscando esta calle tan distinta a otras.

Llora la ausencia.

Apago el cigarrillo.


Nota Biobibliográfica


José Cercas Domínguez nació en Santa Ana (Cáceres), en 1959. En la actualidad, trabaja como educador social y gestor cultural.

Es un poeta de profundo arraigo en Extremadura, de cuya extensa obra cabe destacar: El tiempo que me habita (Editorial Alfasur, 2006), Los versos de la ausencia y la derrota (Vitruvio, 2009), Dana o la luz detenida (Editorial Alfasur, primera edición, 2011; Rumorvisual, segunda edición, 2011),  Oxígeno (Editorial Ariadna, 2012). Detrás de la noche. Antología de poemas de amor (Norbanova, 2013). Los marcados días de la lluvia (Vitruvio 2015). Madre, (La Isla de Siltolá, 2016).

Recientemente ha publicado su última colección de poemas, Balada del hombre piedra y lluvia, en la editorial Huerga & Fierro.

Como animador y gestor cultural, viene realizando una intensa labor en Extremadura, su tierra. Ha coordinado con acierto las ferias del libro de Requena, Valencia (1989) y de Trujillo (2015, 2016, 2017 y 2018).