Las XLIII rimas más románticas para niñ@ enamoradiz@s de Gustavo Adolfo Bécquer

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Gustavo Adolfo Bécquer, Marta Custardo y Ruiz    

www.babidibulibros.com


La editorial Babidibulibros presenta una recopilación de rimas de Gustavo Adolfo Becquer.


BSNBBRimasBecquerPrólogo

Cuando era aún una niña, leía una y otra vez las poesías de Bécquer hasta sabérmelas de memoria. Cada vez que las leía, encontraba en ellas una emoción nueva escondida detrás de algún último verso que me hacía abrazar más fuertemente mi almohada. Yo quería ser Elisa, quería que me amaran hasta el punto de morir de amor en ese intento, con desesperación y con angustia, y con la idealización de una mujer intangible e inalcanzable. Era una niña que comenzaba su adolescencia lentamente y que no sabía más del amor de lo que en la literatura y poesía había leído.

Sigo amando la poesía de Bécquer. Sigo leyendo a Bécquer y me sigue emocionando su forma de hablar del amor romántico. Pero después de más 30 años (desde aquellos días en los que, lánguida y extenuada por los suspiros del amor idealizado, se me mecía el alma) sé que el AMOR es otra cosa. El amor verdadero viene de un compañero o compañera de vida. El amor verdadero es un hombre o una mujer que te acompañará en la batalla de tu día a día.

El amor verdadero no son caricias, ni palabras bonitas ni promesas por cumplir, no son unos ojos profundos en los que reflejarte, desnuda de ti. El amor verdadero no es un espejismo en un mundo imaginario proyectado sobre un castillo de naipes. El amor verdadero viene de un hombre o de una mujer que te apoya en cada momento de tu vida y que te acompaña siempre en los peores días. El amor verdadero es el apoyo continuo, el que se alegra de tus éxitos, el que te da espacio para ser tú misma, el que te da la libertad que te ayuda a crecer, el que se ríe contigo y el que te deja dormir por las mañanas cuando estás cansada. El amor verdadero es respeto, es incondicionalidad y es continuidad, jamás es ambivalente. El amor verdadero te lo perdona todo y te ayuda a envejecer feliz caminando tu propio camino, accediendo a una paz que va mucho más allá que cualquier ilusión de cuento romántico. El amor verdadero no duele. El amor verdadero, a veces, es complicado, pero su fortaleza puede con todas las adversidades.

Queridos niños, leed y enamoraos de Bécquer, pero buscad el amor verdadero más allá de la poesía.

Marta Montes, directora de BABIDI-BÚ


 Este álbum recoge una selección de rimas románticas del escritor sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, que tras su muerte, fue considerado como uno de los más prestigiosos y reconocidos autores del Romanticismo literario español, movimiento artístico que se inició en Alemania a finales del siglo XVIII, y que llegó a España a principios del XIX.

Estas rimas, escritas con naturalidad y de forma sencilla, están dotadas de una gran musicalidad, y en ellas Bécquer aborda sentimientos tales como la el gozo del amor, el amor idealizado tras el desengaño, la soledad, la muerte...

A través de este álbum, pretendemos acercar la maravillosa obra de Bécquer a los niños, para que descubran no solo su maravillosa musicalidad, sino también los mensajes que el autor nos da a través de ellas, pues surgieron a partir de sus vivencias... Aunque, desde nuestra perspectiva, también explicamos en nuestro prólogo que el AMOR ETERNO es mucho más... Este traspasa la poesía, cuando se vive a través del día a día de una vida.

Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla, 1936 - Madrid, 1870)

Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida. Nació en Sevilla, el 17 de febrero de 1836. Era hijo de unos nobles holandeses, y además su padre era un célebre pintor del costumbrismo sevillano. A los cinco años quedó huérfano de padre, y a los once, de madre, siendo entonces acogido por su madrina de bautismo

Sus primeros estudios tuvieron lugar en el colegio de San Antonio Abad, y después comenzó la carrera náutica en el colegio de San Telmo, pero luego se interesó por el arte y la literatura. Aprendió a pintar para poder continuar con el oficio familiar, intentando dedicarse a la pintura. Fue escribiente en la Dirección de Bienes Nacionales, y sus compañeros admiraban sus dibujos, pero cuando el director le vio haciendo dibujos sobre las escenas de Shakespeare, le despidió.

Entonces abandonó la pintura y se marchó a Madrid para dedicarse a la literatura. Intentó escribir una obra llamada "Historia de los templos de España", pero fracasó, y tuvo que dedicarse al periodismo para vivir.

Escribe poemas y textos en periódicos de poca categoría, además de artículos y noticias. Puesto que no tenía un gran trabajo, tampoco tenía un gran sueldo, pero su hermano, que sí consiguió fama como pintor, le ayudó económicamente en los tiempos difíciles.

Posteriormente entra en «El Contemporáneo», donde publicó crónicas sociales, algunas de sus Leyendas y los ensayos costumbristas «Cartas desde mi celda». En 1864 consiguió un cargo bien remunerado, como censor oficial de novelas. Hacia 1867 escribió sus famosas Rimas, cuyo manuscrito se perdió con la Revolución de 1868, motivo por el cual Bécquer tuvo que escribir otro.

En 1861 se casó con Casta Esteban, tuvieron tres hijos y se separaron en 1868. Falleció en diciembre de 1870, a causa de tuberculosis, agravada por una profunda depresión.