La escultura contemporánea sigue abriendo caminos para artistas que buscan transmitir emociones, sueños y reflexiones a través de la materia. En la reciente edición del Certamen CREA 2025, una joven creadora sorprendió al jurado y al público al alzarse con el tercer premio gracias a su obra "En mis sueños", una pieza cargada de simbolismo y sensibilidad. En esta entrevista, la artista Eva Llamas comparte sus impresiones tras recibir este importante reconocimiento, detalla el proceso creativo y técnico detrás de su escultura, y reflexiona sobre el valor de la experimentación, la conexión con la naturaleza y el momento actual del arte contemporáneo. Descubre cómo la pasión, la intuición y la búsqueda de un lenguaje propio se entrelazan en la trayectoria de una artista que no teme explorar nuevos materiales ni afrontar los retos del proceso creador.
¿Qué sentiste al escuchar tu nombre como ganadora del tercer premio en esta prestigiosa competición? ¿Te lo esperabas?
Me emocioné muchísimo. No me lo esperaba en absoluto.
Es el primer premio que recibo en un concurso de arte y también la primera vez que me presento en la disciplina de escultura. Sí había presentado alguna obra pictórica en otros certámenes de pintura, pero nunca en escultura.
Por eso ha sido algo muy importante para mí, sobre todo por el reconocimiento al esfuerzo, al trabajo y a mi forma de crear.
Me impulsa a seguir trabajando y, sobre todo, a continuar profundizando en mi propio lenguaje, en mi propia impronta.
¿Podrías describirnos tu obra ganadora? ¿Cuál es el concepto principal detrás de ella y qué mensaje intentaste transmitir?
Mi obra ganadora, En mis sueños, representa una cabeza de mujer con los ojos cerrados de la que emergen pájaros en pleno vuelo. La pieza habla de los pensamientos, los sueños, las ilusiones y los proyectos de futuro; de esas ideas que habitan en nuestra mente y que, cuando les damos espacio y valor, son capaces de impulsarnos hacia nuestra verdadera libertad.
A través de esta obra quise transmitir una invitación a imaginar, a crear y a vivir sin miedo a equivocarse. Creo profundamente en la importancia de atreverse a hacer, de transformar los sueños en acción y de entender el error como parte natural del aprendizaje y del crecimiento personal.
Además, los elementos florales, presentes también en esta pieza, forman parte del hilo conductor de mi trabajo artístico. Para mí simbolizan la vida, la esperanza, la alegría y la capacidad de renacer, incluso en los momentos más frágiles y en los lugares más inesperados.

¿Qué materiales y técnicas utilizaste en la creación de tu escultura? ¿Hay algún motivo especial para su elección?
Para la creación de En mis sueños utilicé principalmente arcilla rosa chamotada, cocida en horno eléctrico a 980 ºC, combinada con técnicas mixtas (collage, papel, acrílico, óleo y elementos florales escultóricos). Los pájaros están realizados en pasta de papel y la obra descansa sobre un tronco natural de romero, incorporando así elementos orgánicos a la composición.
La elección de los materiales no es casual. Me interesa especialmente el diálogo entre la cerámica y otros lenguajes, así como la combinación de materiales reciclados y frágiles que aporten textura, sensibilidad y emoción a la obra. La cerámica, por ejemplo, me permite trabajar la permanencia, el peso y la materia; mientras que el papel introduce ligereza y movimiento, reforzando simbólicamente la idea de los pensamientos y los sueños que buscan elevarse.
Asimismo, los elementos naturales y florales tienen una presencia constante en mi trabajo porque representan vida, esperanza, transformación y conexión con la tierra, con lo ancestral. Me interesa que cada material no solo cumpla una función estética, sino también narrativa y emocional dentro de la pieza.
¿Cómo se relaciona tu obra con el tema o las tendencias actuales del arte contemporáneo?
Creo que actualmente estamos viviendo un momento en el que el arte contemporáneo vuelve la mirada hacia lo artesanal, hacia los procesos manuales y hacia el valor de la materia y del tiempo dedicado a cada pieza. En ese contexto, considero que las mujeres están teniendo un papel muy importante, especialmente en disciplinas tradicionalmente vinculadas a la artesanía, como el arte textil o la cerámica, que hoy encuentran un nuevo reconocimiento dentro del ámbito artístico contemporáneo.
Pienso que existe una línea muy sutil entre artesanía y arte, y precisamente esa dificultad para definir sus límites es también lo que las hace tan interesantes. En mi trabajo me interesa reivindicar ese hacer manual, el trabajo minucioso y la sensibilidad que hay detrás de cada obra, así como la libertad de combinar materiales y técnicas. Las técnicas mixtas ocupan, sin duda, un lugar fundamental en el arte contemporáneo, y forman también parte esencial de mi lenguaje artístico.
Mis corazones, que quizá son las piezas más reconocidas de mi obra, reflejan muy bien esa filosofía. Están realizados en papel, aunque muchas personas los confunden con cerámica o incluso con vidrio debido a sus acabados y texturas. Son pequeñas piezas únicas, creadas artesanalmente una a una, que buscan acercar el arte a todo el mundo de una manera accesible y emocional.
En cada corazón hay un fragmento de mí, pero también de la persona que lo elige. Me interesa que la obra genere un vínculo íntimo, que quien la adquiera la sienta como algo propio y personal.

¿Cuánto tiempo te tomó completar esta escultura? ¿Hubo algún desafío particular que enfrentaste durante su creación?
La realización de En mis sueños me llevó varios meses, porque para mí una obra comienza mucho antes del propio proceso material. Primero está la idea, la reflexión sobre lo que quiero transmitir y la búsqueda de la mejor forma de representarlo. Después llega la elección de los materiales y toda la parte técnica y escultórica.
En este caso, además, hubo un importante proceso de aprendizaje. El modelado no lo realicé de la manera habitual, trabajando la pieza en bloque para después ahuecarla, sino que la fui construyendo hueca desde el principio. Eso exigió un control mucho más preciso de la estructura, los tiempos de secado y todo el proceso de cocción, algo fundamental en cerámica para evitar tensiones o que la pieza pueda estallar en el horno.
Otro desafío importante fue encontrar el soporte adecuado. Al tratarse de un material orgánico, como el tronco de romero, necesitaba una pieza que encajara estética y estructuralmente con la escultura, además de requerir un tratamiento específico para su conservación. También hubo un trabajo muy minucioso en la integración de los pájaros y en la forma de unirlos a la cabeza para lograr ligereza visual sin perder estabilidad.
En general, ha sido un proceso largo, muy intuitivo y también muy enriquecedor, en el que fui resolviendo cada reto sobre la marcha y aprendiendo mucho durante el camino.
¿De dónde provino la inspiración para esta obra en particular? ¿Hubo algún evento, experiencia personal o referencia artística que influyera en ella?
Toda mi inspiración nace de mis propias vivencias. Creo a partir de lo que siento, de lo que me emociona, me preocupa o me mueve en la vida. Mis obras suelen surgir de procesos muy personales, de momentos de reflexión y de búsqueda interior.
En el caso de En mis sueños, la obra nació en una etapa en la que estaba luchando precisamente por mis sueños y por acercarme a aquello que verdaderamente me hace feliz y conecta con quien soy. Con el tiempo he descubierto que el arte, además de ser una forma de expresión, también me ayuda a encontrarme a mí misma. Cada obra se convierte en una manera de entenderme mejor, de ordenar emociones, pensamientos y experiencias.
Creo que es fundamental intentar vivir de forma coherente con uno mismo, porque cuando encuentras ese equilibrio interior, también mejora tu manera de relacionarte con los demás y con el mundo.
Para mí, la vida es un aprendizaje constante, lleno de ciclos y etapas en los que vamos descubriéndonos poco a poco, entendiendo mejor quiénes somos y qué queremos realmente. Y aun así, siempre aparecen dudas e incertidumbres, porque seguimos cambiando y evolucionando. Creo que precisamente ahí reside también la belleza del proceso, en permitirse crecer, cuestionarse y seguir soñando.
¿Qué papel juega la escultura en tu vida profesional? ¿Es tu medio principal de expresión artística o exploras otras disciplinas?
La escultura no es mi único medio de expresión artística, porque siempre he sentido la necesidad de explorar diferentes disciplinas. De hecho, una parte muy importante de mi vida ha estado vinculada a la danza. Durante muchos años el baile flamenco formó parte de mí, y actualmente la danza africana ocupa también un lugar muy especial. Ambas son danzas de raíz, llenas de fuerza, pasión y conexión con las emociones, con lo instintivo y con la naturaleza.
Creo que toda esa experiencia corporal y emocional influye profundamente en mi manera de crear. Aunque dentro de las artes plásticas mi lenguaje es predominantemente escultórico, mi obra tiene mucho de movimiento y de gesto. Me interesa especialmente la tercera dimensión, la materia, aquello que puede tocarse y sentirse con las manos. Suelo trabajar con materiales reciclados y naturales, porque necesito conectar con ellos de una forma muy intuitiva y sensorial.
La danza me aporta libertad, naturalidad y una conexión muy directa con lo que siento. Me enseña a soltar, a dejarme llevar y a escuchar el cuerpo, y creo que todo eso también está presente en mi trabajo artístico. Incluso aunque mis obras permanecen quietas transmiten dinamismo, vida y movimiento, tanto en la propia pieza como en la manera de exhibirla dentro del espacio expositivo.

¿Cómo describirías tu evolución como artista desde que comenzaste en la escultura hasta este momento?
Mi evolución como artista ha sido muy natural y muy intuitiva. Siempre me he dejado llevar por lo que la vida me iba ofreciendo, permitiéndome experimentar y crecer sin imponerme límites demasiado rígidos.
Quizá uno de los momentos más importantes fue el confinamiento. En ese tiempo comencé a crear mis corazones a partir de algo tan sencillo como un trozo de papel, que era el material que tenía más a mano en casa. Nunca antes había trabajado con papel, y sin embargo, a partir de ahí todo empezó a fluir de una manera muy orgánica. Esas piezas marcaron un antes y un después en mi trayectoria y conectaron profundamente tanto conmigo como con las personas que comenzaron a conocer mi trabajo.
Anteriormente ya había explorado otros materiales como telas, metal y diferentes elementos para crear obras abstractas, especialmente durante un curso con la artista Mamen Domínguez, una experiencia que me abrió nuevas posibilidades creativas.
Más adelante llegaron otras series relacionadas con las emociones humanas, como los úteros, los bustos y diferentes figuras femeninas, hasta desembocar en mi trabajo actual. Siento que, aunque los materiales y las formas han ido cambiando, el hilo conductor siempre ha sido el mismo: la necesidad de expresar lo humano, lo emocional y aquello que nos conecta con nuestra esencia, sin importar el soporte o material donde expresarlo.
¿Qué importancia crees que tienen iniciativas como el Certamen Crea 2025 para los artistas emergentes y consolidados?
A nivel curricular es muy importante, porque avala tu trayectoria, tanto si eres un artista emergente como consolidado, especialmente en nuestro país.
Creo que en otros países europeos o en América se valora más la obra por sí misma, simplemente observando el trabajo del artista, sin que sea tan necesaria una trayectoria respaldada por premios o reconocimientos. Aquí, en cambio, resulta más difícil y parece necesario demostrar continuamente el valor de tu obra a través de premios, menciones, exposiciones o apariciones en medios.
Por eso iniciativas como el Certamen CREA 2025 son tan necesarias. No solo respaldan tu carrera, sino también tu manera de crear y tu lenguaje artístico. Al final, son un impulso para seguir adelante, seguir trabajando y continuar creando.
¿Quiénes son tus principales referentes o influencias en el mundo de la escultura? ¿Admiras a algún artista en particular?
Siempre hablo de referentes cercanos, de los de carne y hueso, de las personas que me han enseñado y a las que admiro por todo lo que me han aportado, por su manera de crear y de entender el arte.
La primera persona que me contactó con la materia fue la ceramista Remedios Cosano, quien me introdujo en el mundo del barro y despertó en mí esa conexión con la arcilla.
Después llegó la artista plástica Mamen Domínguez, con quien conecté profundamente con la abstracción y con la experimentación a través de distintos materiales y soportes. Me abrió muchas posibilidades en la forma de entender la creación y siento que le debo una parte muy importante de mi recorrido artístico.
Más recientemente, el escultor belga Marc Janssens apostó por mí en una colaboración que supuso un gran impulso en un momento clave de mi carrera. Su manera de trabajar la escultura y su libertad creativa me han influido profundamente y sigue siendo un gran referente para mí.
Actualmente continúo formándome con el escultor José María Serrano Carriel, mi maestro en este momento. Con él estoy profundizando en la parte más técnica del oficio, especialmente en el trabajo de moldes, que quizá es la parte más compleja y aburrida para mí, pero también necesaria para seguir evolucionando. Valoro enormemente su entusiasmo y generosidad a la hora de enseñar.
Últimamente he descubierto la obra de Rafael Chacón, a quien no conozco personalmente, pero cuya sensibilidad artística me conmueve profundamente. Su trabajo posee una delicadeza y una dimensión poética muy en conexión con mi manera de entender el arte.
Y si hablamos de referentes históricos, siempre me han atraído el universo de los pintores impresionistas especialmente Gauguin, la artista Frida Kahlo, los artistas plásticos integrantes del grupo El Paso, Manuel Millares y Manuel Rivera. En escultura admiro especialmente la obra de Manolo Valdés y Chillida por su fuerza, sensibilidad y capacidad de diálogo con la materia y el espacio.
¿Qué proyectos tienes en mente para el futuro? ¿Hay alguna temática o técnica que te gustaría explorar en tus próximas obras?
Proyectos tengo muchos; nunca me faltan. Soy una creadora muy inquieta y siempre encuentro un motivo para crear, experimentar, investigar o aprender nuevas técnicas. La curiosidad forma parte de mi manera de entender el arte y la vida.
Me interesa especialmente la experimentación con materiales, quizá porque parte de mi formación y de mi trayectoria profesional anterior está vinculada al ámbito del laboratorio. Me apasiona el mundo de los biomateriales, la reutilización y todo lo relacionado con el cuidado del medio ambiente y el aprovechamiento consciente de los recursos naturales.
En cuanto a la temática, continúo explorando las emociones humanas, que son una fuente inagotable de inspiración para mí, y me ayuda a la vez a comprender mis propios procesos emocionales. También sigo trabajando en uno de mis proyectos más personales, relacionado con el flamenco, una pasión que llevo desarrollando desde hace años y que algún día verá la luz.
Además, me interesan mucho los proyectos colaborativos. Creo profundamente en el valor de lo colectivo, en las sinergias entre artistas y en la capacidad que tiene el arte para unir personas, generar vínculos y crear algo mucho más grande que uno mismo.
