Atlàntida Mallorca Film Fest corona una película incómoda para todos
Existe un tipo de cine que no busca agradar. Que no pretende confirmar las certezas del espectador ni ofrecerle la comodidad de un relato donde los buenos y los malos ocupan posiciones inequívocas. Yes!, la última obra del cineasta israelí Nadav Lapid, pertenece a esa estirpe de películas que incomodan precisamente porque obligan a mirar lo que preferimos ignorar. Y es esa incomodidad radical, esa negativa a pactar con la complacencia, lo que el jurado de la crítica ACEC ha premiado en la decimosexta edición online del Atlàntida Mallorca Film Fest 2026.
La decisión no resulta inocua. Premiar a Lapid —un director que lleva cinco años exiliado en Francia por su oposición al régimen israelí y que, simultáneamente, ha sufrido el boicot de activistas propalestinos— supone reivindicar un espacio cada vez más estrecho: el del cine que se niega a ser instrumentalizado por ningún bando y que confía en la imagen como herramienta autónoma de pensamiento.
Un jurado que argumenta sin ambigüedades
El jurado ACEC, integrado por los periodistas Marla Jacarilla, Víctor Dalmau y Agus Izquierdo, no se limitó a anunciar un ganador. Su argumentación constituye en sí misma una declaración de principios sobre lo que el cine contemporáneo puede —y quizá debe— aspirar a ser: "Por convertir el cine en una radical herramienta que confronta a la audiencia con el genocidio. Por su arriesgada puesta en escena. Por llevar al cine contemporáneo al límite."
Tres frases que condensan una posición estética y ética. Confrontar, arriesgar, llevar al límite. Verbos que rara vez aparecen en los palmareses de festivales más timoratos y que aquí adquieren un peso específico considerable, dado el contexto geopolítico que envuelve tanto al filme como a su autor.
Un cineasta sin tierra firme
El exilio como condición creativa
Nadav Lapid no es un desconocido para quien siga con atención el cine de autor europeo. Su filmografía —desde Policeman hasta Ahed's Knee, pasando por la controvertida Synonymes, Oso de Oro en la Berlinale de 2019— traza un arco de radicalidad creciente que ha terminado por situarle en una posición singularmente incómoda: demasiado crítico con Israel para ser aceptado por el establishment cultural de su país, demasiado israelí para quienes exigen un boicot total a cualquier voz procedente de ese Estado.
Cinco años en Francia. Cinco años creando desde un lugar que no es el suyo, con un idioma que no es el materno y ante un público que a menudo proyecta sobre su obra expectativas que la película se niega a satisfacer. Yes! nace de esa tensión irresoluble y la convierte en materia cinematográfica.
Cannes y Cahiers: el aval previo
Antes de llegar a Atlàntida, Yes! había transitado por la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes —una sección históricamente asociada a la búsqueda y el riesgo— y había sido seleccionada por la prestigiosa revista Cahiers du cinéma como una de las diez películas destacadas del año. Dos avales que sitúan la obra en una constelación muy concreta: la del cine que importa a la crítica más exigente y que, precisamente por ello, no siempre encuentra un público masivo.
El reconocimiento en Mallorca añade una capa adicional: la del festival que, desde su apuesta por la edición online, ha sabido construir un espacio de descubrimiento accesible para espectadores de toda España y más allá, sin renunciar a la ambición curatorial.
Mención especial: la ciencia ficción subvertida
Egghead Republic y los caminos imprevistos
El jurado ACEC quiso también distinguir con una mención especial a Egghead Republic, dirigida por Pella Kagerman y Hugo Lilja. La motivación resulta igualmente elocuente: "Por su capacidad para desconcertar y elegir caminos imprevisibles y arriesgados, subvirtiendo los códigos de la ciencia ficción."
Si Yes! opera desde la sátira política y la confrontación directa con lo real, Egghead Republic elige el desvío genérico: tomar las convenciones de la ciencia ficción —un género con reglas férreas y expectativas muy codificadas— para dinamitarlas desde dentro. Dos películas que, por caminos opuestos, comparten una misma voluntad de no dar al espectador lo que espera recibir.
Disponibles en Filmin hasta el 24 de agosto
Diez días para descubrir el cine que incomoda
Tanto Yes! como Egghead Republic permanecerán accesibles en la plataforma Filmin hasta el 24 de agosto, fecha en la que concluye la decimosexta edición online del Atlàntida Mallorca Film Fest. Diez días —contados desde hoy— para que el espectador curioso pueda comprobar por sí mismo si la apuesta del jurado ACEC responde a una convicción fundada o a un gesto provocador.
La respuesta, con toda probabilidad, será que ambas cosas son la misma. Porque el mejor cine crítico no provoca por capricho, sino porque entiende que la incomodidad es el primer paso hacia la reflexión. Y porque festivales como Atlàntida —discretos en su formato, ambiciosos en su programación— siguen cumpliendo una función esencial: la de señalar aquellas películas que merecen ser vistas precisamente porque no facilitan el camino.
En un panorama audiovisual saturado de contenido diseñado para confirmar lo que ya pensamos, premiar una película que obliga a repensar lo que creemos saber no es solo un acto de justicia cinematográfica. Es un acto de resistencia cultural.
