Fotografías de Ángela Zamora Berraquero
La Plaza de España volvió a vestirse de gala para recibir a una de las artistas más importantes del pop español. Aitana inauguró la edición 2026 del Icónica Santalucía Sevilla Fest con la primera de sus dos noches consecutivas en Sevilla, un doblete que llegó tras agotar entradas y obligar a la organización a añadir una segunda fecha. La expectación era máxima y la respuesta del público confirmó por qué la cantante atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera.
Desde mucho antes de que se apagaran las luces, miles de seguidores ocupaban cada rincón de la Plaza de España. Había camisetas, pancartas, regalos y una emoción difícil de describir. Sevilla no solo esperaba un concierto; esperaba el estreno en la ciudad de la nueva era de Aitana, la del Cuarto Azul World Tour, una gira que expande el universo emocional de su último trabajo discográfico y que apuesta por una experiencia visual y sonora mucho más ambiciosa. Como no, la Plaza España estaba engalanada y de manera previa al concierto Icónica volvió a sorprender con sus ya míticas “Icónica Lights”, un juego de luces acompañado de la canción “Aunque es de noche”.
Cuando la artista apareció sobre el escenario, el recinto estalló. Las primeras canciones sirvieron para comprobar que la conexión entre Aitana y Sevilla sigue intacta. Cada palabra era coreada por miles de voces y cada pausa encontraba una respuesta inmediata del público. La Plaza de España se convirtió durante más de dos horas en una inmensa celebración colectiva donde apenas existía distancia entre artista y espectadores.
Pero si hubo algo que marcó la noche fue precisamente esa cercanía. En uno de los momentos más emotivos del concierto, Aitana decidió acercarse a las primeras filas para recoger algunos de los regalos que sus seguidores habían llevado especialmente para ella. Peluches, cartas, flores y pequeños detalles cambiaron de manos mientras la cantante sonreía emocionada. Fue una escena sencilla, pero capaz de resumir el vínculo que mantiene con una generación de fans que la ha acompañado desde sus inicios.
La artista se mostró especialmente comunicativa durante toda la noche. Entre canción y canción compartió reflexiones, agradecimientos y también algunas confesiones personales que fueron recibidas con una gran ovación. Una de ellas tuvo un marcado sabor andaluz. Aitana recordó que su padre es de Jaén, reivindicando unas raíces que siempre ha mencionado con orgullo y que anoche cobraron un significado especial frente a un público entregado.

La cantante también dejó caer uno de los comentarios que más sonrisas provocó entre los asistentes. Hablando de Andalucía y de lo bien que se siente cada vez que visita la comunidad, confesó que le gustaría disfrutar de la Feria de Sevilla. La reacción fue inmediata: aplausos, vítores y cientos de personas invitándola a regresar para vivir una de las tradiciones más emblemáticas de la ciudad.
Aitana también hizo un recorrido por las canciones que han marcado su trayectoria. Además de presentar los temas de su nueva era Cuarto Azul, la artista recuperó algunos de los éxitos más queridos por sus seguidores. Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con "Vas a quedarte", convertida ya en un himno para sus fans, que fue cantada de principio a fin por toda la Plaza de España. Tampoco faltaron otros temas imprescindibles de su repertorio como "Mon Amour", "Formentera", "Las Babys", "miamor" o "24 Rosas", junto a las nuevas canciones de Cuarto Azul como "6 de febrero", "Segundo Intento", "Trankis", "Cuarto Azul", "Conexión Psíquica" y "Superestrella". La combinación entre los grandes éxitos de sus anteriores discos y las canciones de su nuevo trabajo permitió al público recorrer toda la evolución artística de la cantante durante más de dos horas de espectáculo. Además de una versión muy especial de “Con la miel en los labios”.
La primera noche de Aitana en Sevilla dejó mucho más que un concierto. Dejó la imagen de una artista en plena madurez, capaz de llenar una de las plazas más espectaculares de España, de emocionarse con los regalos de sus seguidores, de reivindicar sus raíces andaluzas y de hacer sentir a miles de personas que forman parte de su historia. Una noche azul, sí, pero también profundamente sevillana.

