¿Qué queda de un artista cuando su voz se apaga pero sus canciones siguen buscando quién las cante? Granada se dispone a responder a esa pregunta el próximo 16 de septiembre, cuando el Teatro del Generalife se convierta en el escenario de un homenaje a Carlos Cano que además celebra los ochenta años de su nacimiento. No será un simple recital de aniversario: será, sobre todo, una manera de volver a escuchar a un creador que marcó a varias generaciones de andaluces.
A partir de las 21:00 horas, el escenario recibirá a Miguel Ríos, Javier Ruibal, Anni B Sweet, Carmen Linares, el Coro de Cámara de Granada, El Hombre Garabato, José Antonio García, María Peláe, Marina Heredia, Pasión Vega, Paulina del Carmen y Zenet. Doce nombres —o más, si se cuenta al coro como una sola voz colectiva— que resumen bien la vigencia de un cantautor capaz de dialogar con estilos y épocas muy distintas.
Doce voces para una misma memoria
Pocas veces un cartel reúne tanta variedad de procedencias y lenguajes musicales bajo un mismo propósito. Y quizá esa mezcla sea la mejor manera de explicar quién fue realmente Carlos Cano: no un simple intérprete de coplas, sino un trovador que se movió con la misma naturalidad entre el flamenco, el jazz, el fado, la música latinoamericana y la tradición mediterránea.
Un cartel que atraviesa generaciones
Cano dignificó la copla en un momento en que este género arrastraba el desprecio de buena parte de la crítica cultural, y lo hizo sin renunciar a la canción de autor ni a las corrientes que llegaban de fuera. De ahí que hoy artistas tan diferentes entre sí compartan escenario para interpretarlo: todos reconocen, de un modo u otro, la huella de un maestro que también fue, para algunos, amigo cercano.
Su obra tiene la rara virtud de hablar de Andalucía sin reducirla a tópico ni convertirla en postal turística. En sus letras convivían la memoria y la actualidad, el Sáhara y el Mediterráneo, la ternura y la denuncia. Esa amplitud es la que ha permitido que sus canciones sigan viajando de generación en generación, encontrando siempre nuevas voces dispuestas a hacerlas propias.
Nacido en Granada en 1946, Cano dejó una discografía que sigue sonando en radios, verbenas y escenarios contemporáneos, prueba de que su universo sonoro no ha perdido ni un ápice de actualidad.
El escenario perfecto frente a la Alhambra
El lugar elegido no es casual. Cantar a Carlos Cano en el Generalife, frente a la Alhambra, tiene un peso simbólico difícil de igualar: este es un paisaje donde música y poesía llevan siglos entrelazadas, y donde la ciudad que fue raíz del cantautor vuelve a convertirse en su mejor altavoz.
Composiciones como María la Portuguesa, Habaneras de Cádiz o Verde, blanca y verde regresarán así a un espacio cargado de historia, en una noche pensada tanto para la celebración como para el recuerdo. Porque, más allá de la nostalgia, lo que se propone esta cita es recuperar la mirada de un autor que entendía la canción como una forma de estar en el mundo.
Una exposición para completar el homenaje
El tributo no terminará con el último acorde. Durante la segunda quincena de septiembre, el Centro Cultural Gran Capitán acogerá la exposición «Carlos Cano. Voces para una biografía», impulsada por la Asociación Memoria Carlos Cano.
Treinta fotografías, una vida
La muestra toma como punto de partida el libro fotobiográfico firmado por Juan Miguel Morales y Omar Jurado, y reúne una selección de treinta fotografías que recorren distintos momentos de la vida y la carrera del artista granadino. No se trata únicamente de repasar su trayectoria musical, sino de acercarse también a la persona: sus raíces, sus viajes, sus inquietudes y esa mirada que, aun partiendo de Granada y Andalucía, nunca dejó de tender puentes hacia el Mediterráneo y América.
Concierto y exposición se entienden así como dos caras de una misma celebración, dos formas complementarias de mantener viva la memoria de un artista que se resiste a quedar reducido al pasado.
Ochenta años después de su nacimiento, Granada vuelve a cantar a Carlos Cano. Y lo hace, quizá, del único modo verdaderamente fiel a su legado: dejando que otras voces sigan prestándole las suyas, para que sus canciones —como él siempre quiso— continúen formando parte de la vida de quienes las escuchan.
