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Mora Iconica Santa Lucía Sevilla Fest
Mora Iconica Santa Lucía Sevilla Fest
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Mora desata la euforia en Icónica Sevilla Fest con una Plaza de España entregada

  • La Plaza de España volvió a cambiar de piel. Esta vez no fue para acoger un concierto más, sino para convertirse durante casi dos horas en una gigantesca pista de baile donde miles de personas corearon, saltaron y vivieron cada canción como si formara parte de la banda sonora de sus propias vidas. Mora debutó en Icónica Santalucía Sevilla Fest dejando claro por qué es uno de los grandes referentes de la música urbana internacional.

Una Crónica de Ángela Zamora Berraquero en colaboración con Ignacio Sánchez

El artista puertorriqueño, uno de los nombres más influyentes del reguetón y el trap latino de la última década, aterrizó en Sevilla dentro de la gira de presentación de Lo mismo de siempre, su último trabajo discográfico, aunque el repertorio fue mucho más allá del nuevo álbum. Desde el primer minuto apostó por un espectáculo concebido para mantener la intensidad sin apenas pausas, enlazando éxitos que el público recibió con una respuesta prácticamente unánime.La producción estuvo a la altura de un artista acostumbrado a llenar grandes recintos. Una escenografía dominada por pantallas LED, un potente diseño lumínico y una realización audiovisual perfectamente sincronizada acompañaron un directo donde el protagonismo recayó en las canciones y en la conexión con los asistentes. Sin necesidad de grandes artificios, Mora encontró en la Plaza de España el escenario ideal para potenciar una propuesta que mezcla contundencia sonora con una estética minimalista y muy contemporánea.

El público, mayoritariamente joven, respondió desde mucho antes del inicio del espectáculo. Las inmediaciones del recinto comenzaron a llenarse horas antes de la apertura de puertas, reflejando la enorme expectación que había despertado una de las citas urbanas más esperadas de la programación de Icónica. Una vez comenzó el concierto, apenas hubo momentos de respiro: teléfonos móviles iluminando el recinto, coros multitudinarios y una energía constante acompañaron cada tema.

A lo largo de la noche fueron sonando algunos de los títulos que han convertido a Mora en una referencia mundial del género urbano. Temas como Memorias, 512, La inocente, Modelito, Tuyo o Volando desataron la euforia de un público que no dejó de cantar de principio a fin, mientras las composiciones más recientes demostraban que el artista continúa ampliando su universo musical sin perder la esencia que lo ha llevado a ocupar los primeros puestos de las plataformas digitales.

Más allá del repertorio, uno de los grandes aciertos del concierto fue el equilibrio entre espectáculo y cercanía. Mora evitó largos discursos y prefirió que fueran las canciones las que hablaran por él. Cada intervención fue breve pero efectiva, agradeciendo el recibimiento de Sevilla e invitando al público a disfrutar del momento, consciente de que la verdadera conversación estaba produciéndose entre el escenario y las miles de voces que respondían desde la Plaza de España.

El sonido volvió a ser uno de los puntos fuertes del festival. La producción permitió apreciar con claridad tanto la contundencia de las bases electrónicas como la voz del artista, algo especialmente importante en un repertorio donde conviven melodías más íntimas con temas de enorme carga rítmica.

 

 

Con este concierto, Icónica Santalucía Sevilla Fest continúa consolidándose como un espacio donde conviven propuestas de muy distintos estilos. Tras el paso de Yandel y Omar Courtz en jornadas anteriores, la presencia de Mora confirmó el excelente momento que vive la música urbana dentro del festival, reuniendo a una nueva generación de espectadores que hizo de la Plaza de España un auténtico hervidero de energía.

Cuando las últimas luces se apagaron y comenzó el inevitable desfile hacia la salida, quedó la sensación de haber asistido a uno de esos conciertos en los que el protagonismo no pertenece únicamente al artista, sino también a un público que convirtió cada canción en un himno colectivo. Mora no solo debutó en Sevilla; conquistó una Plaza de España entregada desde el primer compás hasta el último acorde.