Serás Farruquito: una vida contada con los pies
¿Puede un hombre bailar su propia biografía sin que el pasado le pese en los tobillos? Esa pregunta sobrevuela Serás Farruquito, el musical que Juan Manuel Fernández Montoya presenta en estreno absoluto este lunes 28 de septiembre, a las 20.00 horas, en el Teatro de la Maestranza, dentro de la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla.
No es un espectáculo al uso, sino una memoria en movimiento: cinco actos, música en directo, baile y archivo audiovisual inédito para narrar una vida inseparable del flamenco.
El artista lo resume así: un niño gitano, criado entre flamencos, que recorrió escenarios junto a los más grandes como quien juega, hasta entender que aquel juego era su vida.
Un nombre que es herencia
El título suena a profecía cumplida, a mandato escrito antes de que el niño diera su primer paso. Nieto de Farruco, hijo de la bailaora Rosario Montoya 'La Farruca' y del cantaor Juan Fernández Flores 'El Moreno', creció dentro de una de las estirpes mayores del arte jondo, como sucede en otra gran saga del flamenco, la de los Morente, donde el apellido es a la vez regalo y responsabilidad.
Su mérito fue transformar esa escuela doméstica en un idioma propio, capaz de sostenerse en los grandes escenarios del planeta. Ahora, ese idioma se convierte en dramaturgia.
Cinco actos para una biografía emocional
La obra avanza en orden cronológico, aunque su lógica es más sensorial que histórica. Sangre, aprendizaje, mundo, sombra y legado: cinco estaciones de un mismo viaje en el que el cuerpo y el compás ejercen de narradores.
Farruquito habla de un flamenco que consuela en la pena y festeja en la alegría, con una banda sonora tejida gira tras gira. Sobre todo, habla de familia: de la maestría de Farruco, de la constancia y la disciplina aprendidas de 'La Farruca', de la afición al cante que le inculcó Juan El Moreno.
Su propósito es devolver a su hijo lo que él recibió, para que una forma de entender el baile sobreviva al tiempo. Esa ley no escrita recorre el flamenco de punta a punta, como demuestra la casa de Los Sordera y su viaje entre ortodoxia y vanguardia: el arte jondo se hereda, pero también se reinventa.
De la sangre al mundo
'La sangre' abre la función en la infancia: un niño que nace con el flamenco como lengua materna y escucha, desde la cuna, la voz de quienes le precedieron. 'El aprendizaje' pone sobre el tablao el peso del apellido, la exigencia y el rigor de quien debe descubrir quién es dentro de una tradición que no eligió.
Con 'El mundo', la escena se abre de par en par. Llegan las giras internacionales, los grandes teatros y una consagración temprana, casi vertiginosa, cuando el bailaor apenas había dejado atrás la adolescencia.
La sombra y la luz del legado
El cuarto acto es el más valiente. 'La sombra' se adentra en el territorio que tantas biografías prefieren esquivar: la caída, los errores, el dolor y el silencio. También la lucha interior y esa resiliencia que no se enseña en ninguna academia.
Del fondo de esa oscuridad emerge 'El legado'. La mirada deja de apuntar hacia atrás para orientarse hacia lo que viene. Sobre las tablas aparece su hijo, Juan El Moreno, y el círculo se cierra, o mejor dicho, se abre a una nueva generación. El flamenco se revela así como lo que siempre fue: no una reliquia inmóvil, sino una identidad viva que cambia al transmitirse.
«Del magisterio de Farruco al porvenir de Juan El Moreno: tres generaciones latiendo en un mismo compás»
Un elenco a la altura del relato
Farruquito firma la dirección artística y musical, mientras que la puesta en escena lleva el sello de José Félix Romero. En el baile le acompañan su hijo y un cuerpo de baile formado por Cristina Soler, Cristina Aguilera, María Carrasco, Lucía La Bronce, Gloria del Rosario y Marta Cañizares.
La música sonará en directo. Ramón Amador a la guitarra; Ismael de la Rosa 'Bola', Ezequiel Montoya, Mari Vizarraga y Estrella Fernández al cante; Sergio Fargas a la batería; Paco Vega a la percusión; Robert Chacón al teclado y Fran Roca a los vientos. Una paleta sonora que confirma la vocación mestiza de la propuesta.
El archivo como escenografía
La imagen tiene aquí voz propia. El montaje incorpora fragmentos del documental 'Serás Farruquito', presentado en la última edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla, junto a otros materiales que llevan a escena el archivo personal y familiar del artista y lo ponen a conversar con su presente.
La producción cuenta con el respaldo del Festival de Cine y de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, además de la colaboración de Moisés Cachabas Sevilla. La Bienal, por su parte, la organiza el Ayuntamiento de Sevilla a través de su Delegación de Turismo y Cultura, con el apoyo institucional de la Junta de Andalucía y del INAEM del Ministerio de Cultura, y el patrocinio de Unicaja y GetYourGuide.
Bailar para no olvidar
Hay artistas que heredan un apellido y artistas que lo habitan. Farruquito pertenece a los segundos. Al compartir con su hijo el escenario de la Maestranza no solo cuenta su historia: la prolonga. Quizá ahí esté la respuesta a la pregunta del principio. El pasado deja de pesar en los tobillos cuando se convierte en compás; entonces ya no es una carga, sino un camino.