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José Manuel Fernández Sekondo para Adobe
José Manuel Fernández Sekondo para Adobe
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La revolucionaria Sekondo para Adobe llega desde Córdoba (España)

  • Un diseñador cordobés crea una herramienta que conecta ChatGPT y Claude con seis aplicaciones de Adobe.

¿Qué ocurre cuando una herramienta deja de pedirle al diseñador que aprenda otra forma de trabajar y empieza, en cambio, a entender cómo trabaja él? Esa es la pregunta que está detrás de Sekondo para Adobe, un proyecto nacido en Córdoba de la experiencia cotidiana de un profesional que lleva décadas frente a una mesa de diseño. En ese debate sobre tecnología, oficio y criterio también resulta pertinente la IA no basta: el talento decide la ventaja, una reflexión publicada por 30 Días. 

Una herramienta nacida de la rutina

Jose Manuel Fernández, director del estudio Colectivo Zulú, comenzó su trayectoria en 1992 dibujando cómics y maquetando con QuarkXPress. Desde entonces, el oficio ha cambiado de pantallas, programas y formatos, pero no ha eliminado una de sus cargas más persistentes: las tareas repetitivas.

Adaptar una pieza a veinte formatos, traducir un dossier o montar un vídeo con rótulos conocidos puede ser imprescindible, pero también resta horas a la parte más valiosa del trabajo creativo. «Son tareas necesarias, pero consumen horas que me gustaría dedicar a pensar una idea», explica Fernández. De esa tensión nace Sekondo.

El complemento conecta ChatGPT o Claude con seis aplicaciones de Adobe: Photoshop, Illustrator, InDesign, After Effects, Premiere Pro y Lightroom Classic. El profesional puede escribir o dictar lo que necesita y el asistente ejecuta el trabajo dentro del documento, manteniendo capas, textos y estilos editables.

Del apunte en una página a una solución completa

El origen resulta casi doméstico. Fernández tenía la costumbre de dejar notas sobre las páginas para recordar lo que quedaba pendiente. La primera orden que dio a Sekondo fue sencilla: leer esas anotaciones. A partir de ahí, la herramienta fue creciendo encargo tras encargo, sobre trabajos reales del estudio.

El resultado es una herramienta pensada para intervenir sobre documentos existentes. En Illustrator puede preparar un manual de identidad de dieciocho páginas a partir del logotipo y la paleta; en Photoshop, continuar el retoque de un catálogo de joyería tomando como referencia la primera fotografía preparada por el diseñador; y en InDesign, traducir un dossier sin desmontar su estructura.

También puede abordar trabajos audiovisuales y fotográficos. En Premiere Pro monta el resumen de un congreso a partir de ochenta clips en bruto, mientras que en Lightroom Classic revela una sesión fotografía a fotografía, aplicando a cada imagen su propio ajuste.

La creatividad sigue teniendo dueño

Hay una diferencia de enfoque que define el proyecto. Sekondo no parte necesariamente de una imagen nueva para sustituir el trabajo previo, sino que observa cómo está construido el documento, mide antes de modificarlo y trabaja sobre lo que ya existe.

Eso deja al profesional en el centro. Puede decidir que la herramienta ejecute una instrucción concreta, pedirle propuestas y alternativas o encargarle la construcción completa de una pieza a partir de una idea. La decisión creativa no desaparece: cambia el reparto del tiempo.

En ese sentido, la propuesta conecta con una conversación más amplia sobre inteligencia artificial y creación. No se trata solo de producir más deprisa, sino de recuperar espacio para pensar. El debate sobre la tecnología deja así de estar únicamente en la capacidad de generar y se traslada a una cuestión más cercana al estudio: qué parte del oficio merece seguir ocupando las horas del creador. Ese mismo diálogo entre creación y tecnología aparece en Arte e inteligencia artificial: el debate que sacude Ibiza, publicado por Blanco Sobre Negro. 

De Córdoba al ecosistema creativo

Sekondo está publicado en Adobe Exchange, la tienda oficial de complementos para estas aplicaciones, después de superar la revisión de Adobe. Desde su lanzamiento en septiembre, el proyecto ha recibido atención en Gràffica, FOROALFA, El Club de la IA, BetaList y por parte del periodista estadounidense Larry Jordan. Próximamente, según la información facilitada por el proyecto, también aparecerá en PAGE y Slanted, en Alemania, y en Motionographer y Panorama Audiovisual.

La herramienta funciona en macOS y Windows y trabaja sobre el ordenador del usuario. Sus archivos permanecen en su propio equipo, una característica especialmente relevante para profesionales que manejan proyectos en los que cada capa, texto, estilo o ajuste forma parte del trabajo final.

Treinta y cuatro años después, la misma pregunta

Fernández resume el sentido del proyecto con una frase que también explica su origen: «Primero la hice para mí». Después de treinta y cuatro años de oficio, su propósito no parece ser abandonar el diseño, sino proteger el tiempo que puede dedicarle.

«Ahora quiero compartirla con mis colegas creativos. Después de treinta y cuatro años de oficio, sigo teniendo ganas de diseñar. Y quiero dedicar más tiempo a hacerlo», afirma.

Ahí está quizá la verdadera dimensión de Sekondo. La inteligencia artificial entra en el estudio, pero no para ocupar el lugar de quien diseña. Entra para hacerse cargo de una parte del trabajo que consume atención sin aportar necesariamente la misma medida de creación. Entre la orden y el resultado queda, todavía, lo esencial: alguien que decide qué merece ser hecho.

 
 

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