Bienal de Flamenco
Bienal de Flamenco
Featured

Bienal de Flamenco: el récord histórico de Sevilla

  • La XXIV edición alcanza su mayor recaudación y amplía el alcance del flamenco dentro y fuera de la ciudad.

Una Bienal de récord

¿Puede un festival medir su éxito solo en cifras? La XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla deja una respuesta más compleja: récord económico, salas llenas y una proyección mediática extraordinaria, pero también una ciudad convertida durante semanas en espacio de creación, memoria y encuentro. El balance presentado el 16 de octubre confirma una edición excepcional.

La Bienal de Flamenco ha cerrado su XXIV edición con 1.356.519 euros de recaudación, la cifra más alta de toda su trayectoria, frente a los 1.008.701 euros de la edición anterior. Durante 25 jornadas se celebraron 72 funciones, con una ocupación media del 92 %. De ellas, 44 agotaron todas sus localidades en escenarios como el Teatro de la Maestranza, el Real Alcázar, el Espacio Turina o el recuperado Teatro Lope de Vega.

La dimensión pública del certamen también encontró un eco fuera de los teatros. La edición superó los 4.600 impactos en medios y alcanzó una audiencia superior a 1.323 millones de personas, mientras el valor de comunicación rebasó los 59 millones de euros. Según el balance de la organización, es el mayor impacto mediático registrado en la historia de la Bienal.

La respuesta del público no se limitó a las grandes salas. La Bienal llevó el flamenco a nuevos espacios y recuperó el Teatro Lope de Vega tras su cierre por obras.

Como antecedente de esa apuesta, la Bienal ante el mapa de sus estrenos ya mostraba el alcance creativo de esta edición. enlace externo.

Lo invisible también forma parte del espectáculo

Bajo el lema ‘La Bienal se revela. Lo invisible también es flamenco’, la programación desplazó la mirada hacia aquello que sucede antes, alrededor y después de la representación. Fueron 72 funciones, 52 nuevas producciones y 22 estrenos absolutos, acompañados por 24 Noches únicas y dos Matinés únicas. Entre el 9 de septiembre y el 3 de octubre, Sevilla reunió generaciones, lenguajes y maneras distintas de entender el flamenco.

Una ciudad convertida en escenario

A los espacios habituales se sumaron la Plaza de Toros de la Real Maestranza, la Real Fábrica de Artillería y el Muelle de la Sal. El Teatro Lope de Vega recuperó su lugar en la historia de la Bienal con nueve espectáculos, cuatro estrenos absolutos y cinco propuestas concebidas como experiencias únicas.

El Espacio Turina acogió nueve recitales de guitarra; San Luis de los Franceses tendió puentes con la música antigua; y el Muelle de la Sal convirtió la transmisión y la memoria en protagonistas. En la Real Fábrica de Artillería, Ana Morales y Pablo Martín Caminero exploraron cruces con la música antigua, la electrónica y el jazz.

El Teatro Central concentró parte de la búsqueda contemporánea, mientras el Teatro Alameda reunió juventud y herencia. El Teatro de la Maestranza condensó grandes nombres y encuentros entre generaciones, con Sara Baras, Israel Galván y las artistas de la clausura.

El flamenco salió de los teatros

La programación paralela ‘Otras perlas’ extendió la Bienal por la ciudad desde el 2 de septiembre con exposiciones, cine, actuaciones al aire libre, encuentros, conferencias y propuestas familiares. ‘Sevilla se deja ver’ añadió actividades que relacionaron el flamenco con el cine, la literatura, la gastronomía y el patrimonio, mientras ‘Empeñados por Sevilla’ llevó recitales a las peñas flamencas.

El pregón cantado ‘Ecos Primitivos. Cante en Altura. Danza en Tierra’, de Segundo Falcón, convirtió la Plaza de San Francisco en un escenario de 360 grados, con voces desde los balcones y la danza de Ana Morales en el centro de la plaza.

Revelar el trabajo que no se ve

La Sala de Revelado, concebida por Surnames y La Ejecutora, acercó a más de 2.000 personas los procesos de creación de artistas como Andrés Marín, Manuel Liñán, Patricia Guerrero, Ana Morales, David Coria y Rafael Riqueni. Fotografías, testimonios y podcasts permitieron mirar hacia los ensayos y decisiones que preceden al escenario.

Esa voluntad de revelar también se trasladó al entorno digital mediante labienalserevela.com, con entrevistas, crónicas, galerías, audios, podcasts y vídeos de ensayos. La Bienal convirtió así el proceso creativo en parte de la experiencia cultural.

Entre los contenidos publicados por Blanco Sobre Negro, la Bienal y sus nuevas miradas sobre el flamenco ofrece un contexto cercano sobre esta edición. 

Un alcance que trasciende Sevilla

La dimensión digital refuerza el balance. La web oficial registró 811.979 páginas vistas, 448.192 sesiones y 267.411 usuarios únicos, con público de España, Brasil, China, Estados Unidos, Vietnam y Francia. En redes sociales, Facebook, Instagram, X y YouTube superaron las 4.354 publicaciones y cinco millones de impresiones. La comunidad creció un 27,39 %, hasta 87.152 seguidores, con especial impulso de Instagram.

La cifra final explica una parte de historia. La otra está en los escenarios: en la recuperación de espacios, en los estrenos, en las conversaciones entre tradición y contemporaneidad y en una ciudad que volvió a respirar flamenco. La XXIV Bienal termina con récords, pero deja también una idea perdurable: cuando el arte jondo encuentra públicos, lugares y nuevas formas de ser escuchado, lo invisible deja de estar oculto.

Últimas Noticias de esta Sección

Noticias que no te puedes perder de esta sección