¿Qué queda de nosotros cuando el futuro que dábamos por escrito se borra sin pedir permiso? Esa pregunta, incómoda y necesaria, atraviesa La vida que encontré, el segundo libro de Yessi Morel: una memoria íntima sobre la maternidad que no llegó y sobre el arte, tan poco enseñado, de volver a empezar.
Durante años, Yessi Morel no se preguntó si sería madre, sino cuándo. Aquella certeza tenía la solidez de lo que nunca se discute. Pero la vida, que rara vez consulta nuestros planes, transformó la expectativa en un itinerario de consultas, protocolos de reproducción asistida, esperas interminables, resultados negativos, embarazos que encendieron la ilusión y pérdidas que dejaron un silencio difícil de nombrar. De ese recorrido nace La vida que encontré, publicado por Editorial Letra Minúscula en septiembre de 2026.
El libro pertenece a esa clase de textos que se ocupan de las despedidas que nunca llegamos a pronunciar, las que no tienen ceremonia ni calendario, pero que reordenan por dentro una existencia entera.
Un relato autobiográfico, no un manual
Conviene aclararlo desde el principio: quien busque una guía clínica sobre infertilidad no la encontrará aquí. Morel no ofrece recetas ni protocolos. Lo que propone es otra cosa, más arriesgada y más honda: contar en primera persona qué sucede cuando el porvenir imaginado se resquebraja.
La escritura del yo tiene una larga tradición de convertir la herida en conocimiento compartido. Joan Didion hizo del duelo materia literaria en El año del pensamiento mágico. Annie Ernaux ha demostrado que lo más privado puede volverse colectivo cuando se narra con precisión. Sin compararse con ellas, Morel se inscribe en esa estirpe de autoras que entienden la propia biografía como un espejo donde otros pueden reconocerse. En nuestras páginas hemos seguido de cerca otras memorias recientes sobre el valiente arte de seguir adelante, y este título dialoga con ellas desde un territorio todavía rodeado de pudor.
El desgaste que no aparece en los informes médicos
La autora se detiene en lo que los diagnósticos no registran: el agotamiento emocional de los tratamientos, la montaña rusa de cada ciclo, el duelo gestacional que tantas veces se vive a escondidas y la presión social que rodea a la maternidad como si fuera un destino obligatorio. Son capítulos de una vida que muchas mujeres reconocerán como propios y que pocas veces encuentran espacio en la conversación pública.
El humor como linterna en la oscuridad
Lo verdaderamente singular del libro es su tono. Frente a lo que cabría esperar, Morel no escribe desde la solemnidad, sino desde una ironía lúcida. Las anécdotas cotidianas, a veces hilarantes, conviven con los episodios más duros sin restarles gravedad. El humor no funciona aquí como evasión, sino como una linterna: permite atravesar la oscuridad sin negarla.
La propia autora resume esa paradoja con una frase que condensa su biografía profesional y su experiencia íntima:
"Me dedico profesionalmente a planificar hasta el último detalle de los momentos más importantes de otras personas, pero terminé descubriendo que a la vida nadie le había enviado mi planning."
Hay algo profundamente literario en esa imagen: la organizadora de celebraciones ajenas que descubre que su propio guion no tenía destinatario. La ironía, en este caso, es también una forma de dignidad.
Más allá de la maternidad: la pregunta por la identidad
Tras años organizando buena parte de su existencia alrededor del deseo de ser madre, Morel tuvo que enfrentarse a una cuestión distinta y quizá más vertiginosa: quién era ella si ese deseo no llegaba a cumplirse.
Ese giro de mirada explica el título. La vida que encontré no sostiene que lo perdido "tenía que pasar", ni pretende que el anhelo de la maternidad deje de importar. Su propuesta es más sutil y, por eso mismo, más valiosa: aprender a convivir con la ausencia y descubrir que una vida distinta a la planeada puede estar igualmente habitada por proyectos, afectos y felicidad.
Un libro que interpela a cualquiera
Aunque la infertilidad y el duelo gestacional son su punto de partida, la obra trasciende ese marco. Habla a todo aquel que alguna vez haya tenido que despedirse de la vida que había imaginado para sí: una carrera truncada, una relación que no fue, una ciudad que nunca llegó a ser hogar. En ese sentido, es un libro sobre la pérdida, pero sobre todo sobre lo que florece después.
¿Quién es Yessi Morel?
Nacida en República Dominicana, Yessi Morel reside en Mallorca desde hace más de tres décadas. Su trayectoria profesional, de más de dieciséis años, está ligada al universo de las bodas, los eventos y la formación. La completa con su faceta de mentora, conferenciante y escritora.
La vida que encontré es su segundo libro. Editado por Editorial Letra Minúscula, su primera edición vio la luz en septiembre de 2026 y ya puede adquirirse a través de Amazon.
El negativo de una fotografía
En la fotografía analógica, la imagen definitiva nace de un negativo: lo que parecía oscuro termina revelando la luz. Algo parecido ocurre con este libro. Yessi Morel no esconde las sombras de su historia. Las pone sobre la mesa, con contraste y sin adornos, para que el lector descubra que también en ellas había una imagen esperando a aparecer.
Quizá esa sea su lección más honda: que la vida que encontramos no siempre es la que buscábamos, pero puede ser, igualmente, una vida entera.
