Andrés Carlos Manchado interpreta un concierto de piano improvisado que celebra el VIII Centenario "El Cántico de las Criaturas".
La noche del 12 de diciembre de 2025 quedó impregnada en la memoria de Córdoba con la huella indeleble de la belleza. En la recogida atmósfera de la Iglesia del Santo Ángel, donde el silencio es oración y la piedra parece guardar secretos centenarios, el concertista y catedrático del Real Conservatorio de Madrid, Andrés Carlos Manchado, transformó la música en un acto de comunión espiritual y artística.
Una celebración que atraviesa ocho siglos
El motivo era doblemente solemne: el VIII Centenario de la redacción de “El Cántico de las Criaturas” de San Francisco de Asís, ese texto que canta a la fraternidad universal y al asombro ante la naturaleza, y el deseo de celebrar la llegada de un nuevo año desde la profundidad de la cultura. La Plaza del Cristo de los Faroles, iluminada con la luz dorada de la tarde invernal, se convertía así en antesala de un acontecimiento único.
Palabra y música en diálogo
Dalia Bartoli, pianista italiana de exquisita sensibilidad, fue la encargada de poner voz al texto. Primero, con la sobriedad y musicalidad del español, y después con la transparencia misteriosa del umbro, ese italiano vernáculo de la época de Francisco. Cada bloque leído se deslizaba en el aire como una plegaria, y tras el eco de las palabras, el silencio era apenas una pausa: el piano de Andrés Carlos Manchado tomaba la palabra y transformaba la emoción en sonido.
La improvisación: un milagro en tiempo real
Lo que sucedió entonces fue un acto de creación irrepetible. Sin partitura, sin red, sin base previa, Manchado se entregó a la improvisación absoluta, dejando que cada estrofa, cada invocación de la “Crónica de las Criaturas”, se revelara en su piano como un paisaje sonoro propio. El público asistía, fascinado, a una suerte de milagro: la música brotaba en el instante, viva y palpitante, como si el mismísimo Francisco estuviera dictando las notas al oído del concertista.
El piano fue viento y agua, sol y hermano lobo, canto de alabanza y susurro de humildad. Cada interpretación era una respuesta distinta y genuina al texto leído, un reflejo del alma del intérprete y del santo. La emoción fluctuaba entre la contemplación extática y la alegría serena, entre la melancolía y la gratitud.
Un concierto para todos los tiempos
El evento, elegido como Concierto de Año Nuevo por los canales 50TV y Concerts4All (www.televisioncultural.es), y ya disponible en la plataforma OTT “A la carta Televisión Cultural” (alacarta.televisioncultural.es), es un regalo para todos los que aman la música clásica y la cultura viva. No es solo un concierto: es un testimonio de lo que ocurre cuando el arte se convierte en experiencia compartida, en diálogo entre siglos, en eco de lo sagrado.
En la Iglesia del Santo Ángel, esa noche, la música improvisada de Andrés Carlos Manchado nos recordó que lo más íntimo y verdadero es, a la vez, lo más universal. Y que aún en nuestro tiempo, el milagro del arte puede unirnos, trascendiendo idiomas, estilos y fronteras.




