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Trinidad, las protagonistas. Fotografía María Heras.
Trinidad, las protagonistas. Fotografía María Heras.
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Trinidad película: el épico western de Paz Vega y Karla Sofía Gascón

¿Qué sucede cuando el western, ese territorio mítico que durante un siglo se contó casi siempre en masculino, cambia de mano el revólver? La respuesta tiene fecha: el 4 de diciembre de 2026 llega a las salas Trinidad, la apuesta de Laura Alvea y José Ortuño que devuelve el polvo, la pólvora y la venganza a la gran pantalla. Con tres mujeres al frente.

Trinidad película: un western con nombre de mujer

Que una historia de forajidas aspire a la taquilla confirma algo que llevaba tiempo gestándose: el cine como altavoz de las mujeres ya no es una excepción, sino una voz que reclama también sus géneros más rudos. Gabriela Andrada, Paz Vega y Karla Sofía Gascón encabezan el reparto de esta aventura situada en los últimos compases del siglo XIX. La distribuidora Deep Com Roots acaba de mostrar el primer póster oficial, pieza inaugural de la campaña de una producción de Inefable Productions (ISII Group) poco habitual en nuestra industria.

Cartel Trinidad
Cartel Trinidad

Una pistolera fuera de la ley

La sinopsis tiene algo de romance de ciego y algo de tragedia clásica. Trinidad (Andrada) es una joven española que cruza el océano con su madre (Paz Vega) y su hermana (Sofía Allepuz), huyendo de una justicia que no le da tregua en su país. Al otro lado la espera un Oeste que no regala nada. Allí descubre que lleva dentro un don innato para las armas.

Ese talento le permite sacar adelante a los suyos. También la señala. Los prejuicios de una sociedad que no tolera a las mujeres fuera del sitio asignado se multiplican, y con ellos los enemigos; la más temible, la Viuda Bronson, a la que da vida Karla Sofía Gascón. Luego llega la acusación: un crimen que Trinidad no ha cometido la empuja a la huida y la convierte en cabecilla de una banda de forajidas con las que urde su venganza.

Gabriela Andrada es Trinidad
Gabriela Andrada es Trinidad

No es la única historia reciente empeñada en arrancar el barniz a sus héroes —ahí está el brutal regreso de John Rambo al cine—, pero aquí la relectura tiene acento propio. Hay ecos de Johnny Guitar, aquel western insólito de Nicholas Ray en el que Joan Crawford y Mercedes McCambridge se disputaban un pueblo entero; la mirada, sin embargo, apunta a otro lugar: el de la emigrante que se reinventa a balazos.

Canarias, el Oeste que no figura en los mapas

Catorce millones de euros. Unos seiscientos profesionales. Equipos, localizaciones, decorados, animales y secuencias de acción que exigieron una coordinación casi militar. La película se rodó por completo en Canarias, entre Gran Canaria y Tenerife, dos islas que se prestaron a encarnar el paisaje norteamericano sin que nadie tuviera que cruzar el Atlántico.

No es la primera vez que la geografía española suplanta a Arizona: el desierto de Tabernas, en Almería, fue en los sesenta la patria adoptiva de Sergio Leone. Lo llamativo es que el archipiélago asuma ahora ese papel con semejante ambición.

Paz Vega La Madre en Trinidad
Paz Vega La Madre en Trinidad

Sioux City, un poblado con cicatrices

El diseño de producción, a cargo de Alexis Santos, intervino las estructuras del parque temático Sioux City y levantó sus interiores para dar forma a los poblados del filme. La consigna fue nítida: nada de postal. Se buscó una estética áspera, gastada, muy lejos de ese Oeste idealizado que Hollywood vendió durante décadas. Madera que cruje. Fachadas que han visto demasiado.

Más de 600 piezas de vestuario con memoria

Déborah del Pino firma un vestuario que funciona casi como una segunda piel narrativa. Su departamento manejó más de 600 piezas y confeccionó los trajes de los protagonistas a partir de referencias del western clásico. El teñido y el envejecimiento de tejidos y calzado dotan a cada prenda de una biografía propia, como si hubiera atravesado el polvo antes de llegar al plano.

El caso más elocuente es el de la Viuda Bronson. Su atuendo se concibió como una armadura, con acabados brillantes y mates que se alternan para reforzar la presencia de un personaje que debe imponerse con solo cruzar el umbral. Luz contra sombra. Blanco sobre negro.

La caracterización remata el retrato. Sonia Blanco, al frente de peluquería, y Haridian Nóbrega, responsable de maquillaje, partieron del siglo XIX para ajustar cada propuesta al temperamento de cada personaje, sin perder de vista la continuidad entre secuencias.

Una luz sepia con destellos de oro

David Azcano, director de fotografía, eligió una imagen cálida y contrastada, con textura, lentes anamórficas de apariencia suave y una paleta que oscila entre el sepia y los matices dorados. Buena parte del color se resolvió durante el propio rodaje, de modo que el equipo podía contemplar en tiempo real cerca del 85 % del resultado final. Una apuesta por la intuición en el set frente a la corrección a posteriori.

Pólvora real y píxeles

Ignacio Caicoya supervisó los efectos al frente de un equipo de 20 profesionales. Las explosiones se hicieron durante el rodaje; los disparos y otros elementos llegaron en postproducción, por razones de seguridad. Algunas secuencias se construyeron con escaneados 3D. Artesanía y tecnología, codo con codo.

Karla Sofía Gascón es La Villana en Trinidad
Karla Sofía Gascón es La Villana en Trinidad

El género que nunca se marchó

Quizá el western nunca murió. Tal vez solo esperaba a que alguien le contara otra historia, desde otra orilla y con otra voz. Trinidad llega con la envergadura de una gran producción y con una intuición poderosa: el horizonte, visto desde otros ojos, sigue siendo infinito. El 4 de diciembre sabremos si esa pistolera venida de España tiene buena puntería. Lo que ya parece claro es que el Oeste, por fin, ha aprendido a pronunciar nombres de mujer.Claro.

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