¿Quién sostiene el pulso creativo de una ciudad cuando se apagan los focos? La pregunta, tan antigua como la Córdoba de Séneca y de Góngora, encontró el pasado viernes 9 de octubre una respuesta coral. El talento cordobés se citó en los jardines del Real Jardín Botánico de Córdoba, donde el Colectivo Por Córdoba Cultura y Arte, que preside Manuel Jiménez, entregó desde las siete de la tarde sus distinciones «Mejores del Año 2026» a 65 artistas y personalidades de la provincia.
No fue una ceremonia al uso. Entre parterres, con la luz otoñal cayendo despacio, la noche tuvo algo de retrato de familia. El propósito del colectivo era nítido: iluminar a quienes trabajan, casi siempre en la penumbra, para que la vida artística andaluza no se detenga. Quien quiera revivir aquel homenaje a 65 talentos encontrará en él la confirmación de algo que se intuía: Córdoba vive una etapa de fecundidad creativa poco común.
Un jardín convertido en escenario del talento cordobés
El lugar no fue casual. Celebrar la cultura entre árboles y plantas tiene algo de declaración de principios, como si el arte necesitara, igual que un jardín, paciencia, cuidado y riego constante. Allí coincidieron músicos, pintores, escritores, gestores culturales y artesanos, perfiles que rara vez comparten foto y que, sin embargo, forman el mismo tejido. La gala se sumó así a otros reconocimientos recientes al arte cordobés, una cadena de gestos que habla de una ciudad decidida a mirarse en el espejo de sus creadores.
Manuel Jiménez había defendido la iniciativa con convicción: para él, se trataba de dar visibilidad al talento local y de reconocer a quienes mantienen viva la cultura de su tierra.
Más que una entrega de galardones
El programa combinó actuaciones musicales, una muestra de arte y un tributo especial a los creadores emergentes, esos nombres todavía discretos que mañana ocuparán el centro de la escena. El presidente del colectivo insistió en que la velada debía servir para reconocer, agradecer y proyectar el futuro, tendiendo puentes entre generaciones y disciplinas.
Una red de más de 200 artistas
La entidad organizadora reúne a más de dos centenares de artistas y asociaciones. Sus premios abarcaron artes plásticas, patrimonio, literatura, danza y divulgación cultural, un abanico que dibuja con fidelidad la amplitud de la escena cordobesa.
Los nombres que dieron luz a la noche
Gestión, comunicación y literatura
Rafael Blanco Perea aportó una de las trayectorias institucionales más sólidas: fue director general de Deportes del Consejo Superior de Deportes, presidente de la Real Federación Española de Natación y vicepresidente del Comité Olímpico Español, y hoy preside el Coto Córdoba y Córdoba Ecuestre. Rafael Cremades Morales, rostro muy reconocible del periodismo audiovisual andaluz, llegó con dos Premios Andalucía de Periodismo y una Antena de Oro en su haber, tras largos años en la radio y la televisión públicas de la comunidad.
Entre los distinguidos figuró también José Manuel Rosario, director de esta revista cultural, Blanco Sobre Negro, y CEO del pool de medios Punto de Referencia, cuya labor transita entre la comunicación, la gestión cultural, la promoción artística y la literatura infantil. La voz poética la puso Federico Roca de Torres, autor de poemarios como Desde dentro y Aquel tiempo sin horas.
Del mármol de Carrara al lienzo
El escultor Marco Augusto Dueñas, con obra monumental repartida por varios países, ha trabajado el mármol de Carrara para la Basílica de San Pedro del Vaticano y firmó la estatua de Claudio Marcelo que se alza en Córdoba. En pintura brilló Francisco Vera Muñoz, referente del realismo contemporáneo, ganador del 59.º Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura en 2024 y, este mismo octubre, del primer premio del XIII Certamen Nacional de Pintura Juan Aparicio Quintana.
Le acompañaron Pepe Luque Reyes, vinculado a la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba; Rafael Revuelta Muñoz y Fernando Torres Gómez, fieles a una mirada realista que en el segundo se tiñe de aliento barroco; Paco Puntas Llamas, formado en pintura, modelado y talla de madera; Vicente Raúl Fernández, habitual en las muestras colectivas de artistas cordobeses; e Isabel A. Carrión, acuarelista y artista gráfica especializada en la reproducción de manuscritos. Una constelación que recuerda que la escuela pictórica cordobesa, la de Julio Romero de Torres, sigue teniendo herederos.
Copla, flamenco y albero
La música tuvo tres voces femeninas. Mayte Adrián, con más de treinta años consagrados a la copla, fue corista de Isabel Pantoja durante una gira y ha ganado popularidad reciente en un concurso televisivo. Trinidad Montero, «La Trini», ha llevado flamenco, copla, jazz, bolero, saeta y bossa nova por Europa, Japón y Sudamérica, y ha compartido tablas con Kiko Veneno, Raimundo Amador o Presuntos Implicados. Isabel María España Cuesta, intérprete de copla y canción española, completó el trío.
La tauromaquia tuvo también su lugar. Rafael González «Chiquilín», que tomó la alternativa apadrinado por Curro Romero, sigue ligado a la Escuela Taurina de Córdoba. Curro Díaz, debutante con picadores en 1990, se doctoró en 1997 y confirmó más tarde en Las Ventas.
Blanco sobre negro: la cultura como contraste
«Estos 65 reconocimientos simbolizan la diversidad y riqueza artística de nuestra tierra», resumió Jiménez. El acceso fue por invitación, pero la emoción desbordó el recinto gracias a la retransmisión en directo por los canales del propio colectivo.
Queda, al final, una imagen difícil de olvidar: la de un jardín a oscuras donde, durante unas horas, cada nombre fue una luz encendida. Porque la cultura, como las plantas que la acogieron esa noche, no florece sola. Necesita que alguien se detenga, la mire y le devuelva, en forma de aplauso, todo lo que ella nos da.
