¿Qué queda de una época cuando sus protagonistas siguen subidos al escenario? Duran Duran en Madrid es la respuesta más rotunda que nos dejará este otoño: veintiún años después de su última visita a la capital, el cuarteto de Birmingham regresa con las localidades a punto de volar.
Hay regresos que se miden en kilómetros y otros que se miden en generaciones. Este pertenece a la segunda especie. El 6 de noviembre, a las 21.00 horas, la banda británica tomará el Movistar Arena con su Free to Love Tour, la gira que este año ha recorrido algunos de los grandes escenarios de Europa y Reino Unido. Uno de ellos, el festival BST Hyde Park de Londres, llegó a congregar hasta 60.000 almas. Cifras de estadio. Para un grupo nacido cuando el vinilo aún dictaba las reglas, no está nada mal.
La longevidad de aquellas bandas que crecieron en la misma efervescencia de finales de los setenta da para mucho análisis, y en 30 Días ya se apuntaba en esa dirección al contar cómo U2 ha convertido Days of Ash en un EP que sacude conciencias. Duran Duran recorre otro camino, más hedonista y luminoso, pero comparte con los irlandeses una terquedad admirable: negarse a ser una pieza de museo.
Será su único concierto en España. Y lo que queda en taquilla son, literalmente, las últimas entradas.
Los cuatro de siempre, con pulso de hoy
Conviene detenerse en un detalle que no es menor. Sobre las tablas del Movistar Arena estarán los miembros originales: Simon Le Bon a la voz, Nick Rhodes a los teclados, John Taylor al bajo y Roger Taylor a la batería. Ni sustitutos ni homenajes. Los mismos.
El nuevo espectáculo, ambicioso en lo visual, repasa más de cuatro décadas de carrera y suma a la ecuación su último sencillo, "Free to Love", coescrito y producido por Nile Rodgers, viejo cómplice de la banda. Es la clase de alianza que explica por qué el synth-pop de los británicos nunca sonó a fórmula, sino a pista de baile pensada con cabeza.
Esa idea del concierto como experiencia total, donde la imagen pesa tanto como la melodía, ha encontrado en la escena española herederos inesperados, como recordábamos al hablar de la revolución escénica del Cuarto Azul World Tour de Aitana. Duran Duran fue, en buena medida, quien escribió ese manual.
Himnos que se niegan a envejecer
El repertorio promete ese tipo de noche en la que el público canta antes que el vocalista. "Ordinary World", "Girls on Film", "Save a Prayer", "Hungry Like the Wolf" o "Rio" compartirán aire con una selección de Danse Macabre, su último trabajo de estudio, celebrado por la crítica.
FEZ, el preludio psicodélico
La velada arrancará antes. Las puertas se abrirán a las 19.30 horas y, a la vez, subirá al escenario FEZ, formación londinense nacida en 2019. Su propuesta mezcla psicodelia y rock progresivo con una mirada contemporánea, y concede a guitarras y teclados un protagonismo casi narrativo. Un telonero con criterio: suena distinto, pero dialoga con la herencia de quienes vienen después.
Un palmarés que impone silencio
Los números de Duran Duran tienen algo de leyenda escrita en mármol. Más de 100 millones de discos despachados en todo el mundo. Ocho galardones a toda una trayectoria. Una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y, desde hace poco, un sitio en el Rock and Roll Hall of Fame.
La vitrina no acaba ahí. Dos premios Grammy, dos Ivor Novello y dos BRIT Awards, entre ellos el Outstanding Contribution to Music que recibieron en 2004. En las listas, 18 éxitos en Estados Unidos y 21 entradas en el Top 20 británico. Pocas formaciones de las islas pueden presumir de una influencia tan sostenida en el tiempo.
Del espía de Su Majestad al universo de David Lynch
Su vínculo con el cine merece capítulo propio. Firmaron "A View to a Kill", el único tema de James Bond que ha conquistado el número uno tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo. Y uno de sus filmes de conciertos lleva la firma de David Lynch, el cineasta que convirtió lo inquietante en una forma de belleza. Que un director así se fijara en ellos dice mucho de una banda que nunca entendió la música como un territorio cerrado.
Los arquitectos del videoclip
Quizá su legado más perdurable no quepa en un disco. En los años ochenta, Duran Duran transformó el videoclip en algo parecido al cine: piezas de autor, con narrativa elaborada y ambición conceptual, que ayudaron a definir la edad dorada de la MTV. Antes de ellos, el vídeo promocional era un trámite. Después, se volvió un arte.
Casi medio siglo de luz sobre la oscuridad
Han pasado casi cincuenta años desde que irrumpieron en la escena británica, y siguen figurando entre los directos más carismáticos y enérgicos del circuito internacional. La combinación de energía escénica y producción visual minuciosa que los elevó a iconos del pop sigue intacta.
Imaginen el instante. La pista a oscuras, el murmullo creciendo, y de pronto los focos recortando cuatro siluetas contra el negro absoluto. Blanco sobre negro, en su sentido más literal. Las últimas entradas para esa cita ya están a la venta.
Algunas bandas envejecen con su público. Duran Duran ha hecho algo más difícil: obligar al tiempo a bailar a su ritmo.
