¿Puede una canción guardar la llave de una casa que ya no existe? En Córdoba, esa pregunta tiene esta vez nombre propio. Françoise Atlan, considerada una de las voces mediterráneas más hermosas de su generación, presenta «¡Zajor Sefarad!» el próximo 19 de noviembre, a las 19.30 horas, en la Casa de Sefarad. No llega sola: Maïte De Man y Simon Armour la acompañarán en un recital que tiene algo de regreso y mucho de ofrenda.
Zajor significa recuerda. Así, en imperativo, sin rodeos. Y pocas ciudades encajan mejor ese mandato que la Córdoba de Maimónides, donde el pasado judío no es una nota a pie de página sino una de sus voces mayores. La ciudad, por cierto, vive un otoño de oídos abiertos: Córdoba lleva semanas descubriendo el poder de otras músicas, y la cita de Atlan llega para subrayar esa sed.
Una voz nacida entre dos orillas
Hay artistas que eligen un repertorio. Y hay otros a los que el repertorio parece elegirlos. Françoise Atlan pertenece a la segunda estirpe. Nació en el seno de una familia judía sefardí del norte de África, y esas raíces judeo-bereberes la condujeron, casi por gravedad, hacia el patrimonio vocal del Mediterráneo: las tradiciones judeoespañolas y judeoárabes, sin abandonar nunca su carrera como cantante lírica.
Esa doble cultura no es un adorno biográfico. Se oye. Su técnica, su manera de sostener una frase y dejarla caer, tienen un sello difícil de confundir.
De Aix-en-Provence a los patios de Fès
La formación fue rigurosa. Obtuvo el Capes de musicología en la Universidad de Aix-en-Provence y, en el conservatorio de esa misma ciudad, premios de piano y de música de cámara. Estudió canto lírico con Andréa Guiot. Después vino el giro decisivo: el Premio Villa Médicis Hors-les-Murs la llevó a recopilar la tradición musical y poética de Fès, en Marruecos, donde se convirtió en alumna de Mohammed Briouel, director de la orquesta Abdelkrim Raïss. Con él aprendió el repertorio arabo-andalusí y con él ha recorrido escenarios de medio mundo.
Quien siga la agenda cultural cordobesa de este otoño sabrá que la ciudad alterna estos días tradición y memoria con una naturalidad asombrosa. El recital de Atlan encaja en esa corriente, aunque con un acento propio: aquí el pasado no se representa, se canta en primera persona.
«¡Zajor Sefarad!», la memoria hecha disco
El proyecto tiene una relación íntima con el lugar donde se presentará. En 2023, Atlan grabó «¡Zajor, Sefarad! ¡Recuerda, Sefarad!», un trabajo producido por la propia Casa de Sefarad de Córdoba. Volver a ese espacio para ofrecerlo en directo cierra un círculo. O, mejor dicho, lo abre de nuevo, porque la memoria, como sabían bien los poetas de Al-Ándalus, nunca termina de escribirse.
«Recordar no es mirar atrás: es negarse a que el silencio tenga la última palabra.»
Junto a ella estarán Maïte De Man y Simon Armour, cómplices de una velada que promete intimidad antes que espectáculo. Un formato reducido, casi doméstico. Justo lo que piden estas canciones, nacidas para cantarse en las cocinas, en las bodas, en los duelos.
Hebreo, árabe y castellano en una misma respiración
Atlan es también compositora y musicóloga. En 2013, el Ministerio de Cultura francés le encargó una obra sobre la tradición vocal femenina del Mediterráneo, y de ahí nació «Zelliges», una pieza para voz, oud, piano y percusión estrenada en 2015 en las Joutes Musicales de Correns. Los poemas, escritos por ella misma, entrelazan el hebreo, el árabe y el castellano, sus tres lenguas predilectas.
Ese trenzado de idiomas explica mucho de lo que se escuchará en Córdoba. No hay fronteras en su canto. Hay costuras visibles, eso sí, y en ellas reside la belleza.
Escenarios que avalan una trayectoria
La lista impone. Carnegie Hall en Nueva York, el Royal Albert Hall de Londres, la Biblioteca del Congreso en Washington, el Théâtre de la Monnaie de Bruselas, la Ópera de Amberes o el Festival de Músicas Sagradas de Fès. Sus grabaciones han recibido el Diapason d'Or, el Choc du Monde de la Musique, la calificación FFFF de Télérama y el Coup de cœur de la Académie Charles Cros.
Hay momentos que trascienden el currículo. En marzo de 2019 cantó ante el papa Francisco y el rey Mohammed VI, quien le concedió, por decreto real y con carácter excepcional, la nacionalidad marroquí. En 2022 interpretó a Lutgardis en «The Convert», ópera contemporánea basada en una novela de Stefan Hertmans y considerada el mayor éxito en la historia de la Opera Ballet Vlaanderen. Ese mismo año residió tres meses en Marrakech para investigar los vínculos entre judaísmo, cristianismo e islam en Marruecos.
Su nombre se asocia, a su vez, a formaciones como el Sibylles Trio, el dúo Le Souffle des Roses o el conjunto vocal femenino Bilbilikas. En diciembre de 2024 recibió el Premio Mediterráneo Arte y Creatividad.
Una cita en el corazón de la Judería
La Casa de Sefarad, en plena Judería cordobesa, es el escenario natural para esta propuesta. Sus muros llevan años dedicados a rescatar la cultura judeoespañola, y la música ha sido siempre una de sus herramientas más eficaces.
La convocatoria es clara: 19 de noviembre, 19.30 horas. Conviene no llegar tarde.
Porque hay noches en que una ciudad se escucha a sí misma. Y cuando la voz de Françoise Atlan pronuncie «zajor», Córdoba entenderá que no se le pide nostalgia, sino algo más exigente: seguir recordando para seguir siendo.
