REVISTA CULTURAL BLANCO SOBRE NEGRO


 

Música

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Una obra de arte en el FGC2024, José Antonio Rodríguez.

Estreno mundial de "La Mirada de Romero de Torres"

Junto a la Orquesta de Córdoba dirigida por Michael Thomas.

Anoche vivimos en el Gran Teatro de Córdoba una noche que hace que el nombre de Festival de la Guitarra suba hasta lo más alto del universo musical.

Hacer una obra de arte, partiendo de obras de arte, no es fácil. Es inmensamente dificil. Pero José Antonio Rodriguez lo ha conseguido con “La Mirada de Romero de Torres”.

José Antonio, uno de los más grandes interpretes de la guitarra a nivel mundial; ayer, en Córdoba, tras grandes composiciones como “McCadden Place”, “Adios muchachos” o “El guitarrista azul” entre otras, consiguió dar un último paso para sentarse en el trono de la guitarra española.

La colaboración de Rodriguez junto a la orquesta de Córdoba ha permitido que este estreno mundial se sienta tan importante y potente.

José Antonio ha creado una “obra inspirada en un hipotético guion cinematográfico”. El protagonista es Julio Romero de Torres y su obra. “Un paseo por esa Córdoba llena de encanto, ensueño, misterio, duende y tragedia, que él reflejó en su obra como nadie”.

El desarrollo del concierto ha sido todo un placer para nuestros oídos, que no para nuestra vista, desgraciadamente. Luego abordaremos este tema.

El programa, increíble, se inició con “El pensamiento” donde el compositor nos lleva a través de toques complicados y prodigiosos, hacia “Salomé y Granaina para Enrique” para llegar a la aparición, en uno de los palcos, de José Valencia para interpretar “Toná del Cante Jondo”.

A continuación, “La Ribera” nos hace vivir y disfrutar de ese paseo magnífico, posiblemente en las noches de primavera, por la verita del río. Para hacer que nos muestre nuestra “Alma Cordobes” en la voz de Javier Ruibal. Este gaditano, de la bahía, de El Puerto de Santa María, nos muestra su amor por esta ciudad y como entra, muy dentro, de los que no son, no somos de aquí, el amor por ella.

Y de casta le viene al galgo, y de Ruibal a Ruibal. Magnífica Lucía Ruibal. Tras “El Pecado” que nos viene del alma llegamos a una impactante “Danza de la Lujuria” que nos eleva gracias a la bailarina salvaje, fusiona el flamenco con la danza contemporánea que nos presenta la fuerza de esta composición.

Las cuerdas de la guitarra de José Antonio Rodriguez siguen vibrando, sus dedos vuelan por los trastes y las cuerdas, su cuerpo tiembla con cada rasgueo o picado sobre las seis cuerdas para llevarnos sobrevolando por “El estanque de Julio Romero de Torres”, disfrutar tras ello de la farruca que es “El Códice” dar paso a “la Soleá de Córdoba”.

Tras ello se hace patente la fusión, gran orquesta, guitarra, voz de Córdoba. Se presenta en el escenario, con su pelo blanco al viento, el mítico componente del grupo de rock Mezquita, Randy López. Con su característica voz, nos canta en “Una mirada más”, de la belleza interna y externa de los ojos de la mujer en Córdoba. Representando vocalmente la imagen que la proyección nos traía.

El concierto finaliza en alto, muy en alto, con la imagen de los ojos de Julio Romero de Torres y la interpretación fantástica por parte de José Antonio y la orquesta de Córdoba de “La mirada de Romero de Torres”.

Junto a Rodriguez, se ha disfrutado de una segunda guitarra como la de Manuel Montero; el bajo, de Paco Peña; y la percusión de Patricia Cámara, Pachi.

Todo ello bajo la dirección de Michael Thomas.

Algunos puntos si pudieran mejorarse para que esto de la vuelta al mundo como se merece: el compositor, el interprete y, por supuesto, la ciudad.

Este concierto, esta composición, con la imponente fuerza que tiene puede ser el referente internacional de una ciudad como Córdoba. La proyección que se hace de la obra de Romero de Torres no es buena, acotada, enclaustrada. Partiendo o terminando (como hizo Lucía Ruibal) en las obras que quieren mostrarse, se podrían generar videos, actuales o recreados de aquella Córdoba, mostrar la ciudad, mostrar su encanto y mostrar la belleza de la obra de Julio, hubiera sido, tal como comentaron algunos asistentes el gran remate de este magnífico trabajo.

En fin, un concierto Magnifico, una composición excelsa, una orquesta fantástica y una guitarra única que merece mucho volver a ver cuándo se pueda. Una obra de arte que no perdernos jamás de vista. Gracias José Antonio.