¿Qué guarda un objeto cuando sobrevive a quien lo usó? Esa pregunta, tan vieja como el coleccionismo, vuelve a tomar cuerpo en BROCANTE Madrid, el encuentro de diseño vintage, antigüedades, artesanía y piezas de autor impulsado por Mercado de Motores. Su segunda edición se celebrará los días 17 y 18 de octubre en el Museo del Ferrocarril, entre andenes y locomotoras que saben mucho del paso del tiempo.
La cita crece y cambia de piel. Si la primera edición abrió la puerta, esta amplía la mirada y pone el acento en el diseño, el interiorismo y la obra única, reivindicando el trabajo del artesano como algo más que una etiqueta decorativa. Se dirige a profesionales y prescriptores, pero también al gran público, a los aficionados y a esos coleccionistas que recorren un mercado como quien lee un libro de historia.
Un diálogo entre épocas
Interioristas y maestros del siglo XX
La gran novedad de esta edición es la llegada de nombres destacados del interiorismo español, como L.A. Studio o BeWater Home. Compartirán espacio con especialistas en diseño del siglo XX y Mid Century: Umbo Space, Iconic, Lunimages, El Almacén Alonso, Friggantik, IKB 191 o La Silla Espacial.
El resultado es deliberadamente ecléctico. La pieza de anticuario convive con el icono del diseño moderno y con la obra de artesanos contemporáneos premiados, referentes en disciplinas muy diversas. Una convivencia que recuerda que el buen diseño no caduca: se sedimenta.
La mano que modela, teje y dibuja
La cerámica, el textil, la madera y la ilustración reclaman su lugar propio. Lilia Méndez, Aitor Martínez, Sardinero y Sánchez, Isa Moltó, Laura de Lorenzo, Felipe Ponce o Mariano Dibuja mostrarán distintas maneras de entender la artesanía contemporánea y su vínculo con los espacios que habitamos.
En ese terreno donde el oficio roza el arte —el mismo que exploramos al hablar de la tela como escultura viva— se juega buena parte del encanto de esta edición: la certeza de que detrás de cada pieza hay una mano, un tiempo y una decisión.
De Francia y Portugal: la brocante como cultura
La palabra misma, brocante, llega del francés y designa ese comercio de segunda mano donde el objeto usado se convierte en hallazgo. No es casual, por tanto, la dimensión internacional del encuentro, con brocantes llegados de España, Francia y Portugal.
La representación nacional reunirá a El Taller de Chloé, La Casa de las Musas, La Musa Bohemia, Comodé, Casa Febrero o Echeverría. Desde el otro lado de los Pirineos acudirán Jean Marc Terrencq, Thierry Frangouse, L'Art du Tapis, Astar o Irina Collin.
La variedad permitirá un recorrido por épocas, estilos y formas de mirar el objeto: mobiliario del siglo XX y piezas Mid Century, muebles rústicos, piezas intervenidas, vajillas, cristalería, objetos de colección y rarezas singulares.
«Aquí no se busca solo una pieza: se busca la historia que la acompaña.»
Colecciones que salen a la luz
Algunas colecciones se presentarán por primera vez ante el gran público, y lo harán con vocación de protagonismo. Destacan las lámparas FASE de Óscar Jiménez, una colección de sofás Chester de Fleming Howland y la colección de mobiliario del siglo XX de Umbo Space.
Las tres ofrecen una lectura más específica del coleccionismo: aquella que entiende el valor de una pieza no solo por su firma, sino por su genealogía, por el camino que la ha traído hasta aquí.
Charlas, talleres y el oficio a la vista
BROCANTE amplía este año su experiencia con una agenda de actividades pensada para acercar al visitante a las personas y procesos que hay detrás de cada objeto. Habrá charlas y encuentros con profesionales, talleres prácticos y propuestas ligadas al coleccionismo.
Entre las citas previstas figuran los talleres y demostraciones de Del Amor y la Belleza y Felipe Ponce, en cerámica; de Isa Moltó, en joyería, y de Lilia Méndez, en tejidos recuperados, entre otros.
Óscar Jiménez hablará de su cotizado catálogo de lámparas FASE, y los responsables de Umbo Space desvelarán el making of de sus viajes a la caza de nuevas piezas para su colección de diseño del siglo XX. El programa completo se anunciará en los próximos días.
Un museo que vuelve a cambiar de vía
Durante todo el fin de semana, el Museo del Ferrocarril se transformará de nuevo en escenario. Piezas históricas, diseño contemporáneo, artesanía, interiorismo y coleccionismo compartirán un mismo espacio, en un recinto cuya singularidad añade capas de sentido a cada objeto expuesto.
La suma de creadores, profesionales y actividades convierte esta edición en algo más que una búsqueda: un lugar para descubrir nuevas miradas, encontrar inspiración y acercarse al diseño desde ángulos insospechados.
El valor de lo que permanece
Abierto al público y concebido también como punto de encuentro profesional, BROCANTE reivindica lo que tantas veces olvidamos en la era de lo desechable: el valor de los objetos, de las piezas de autor y de las personas que las hacen posibles.
Quizá por eso el tren resulta la metáfora perfecta. Cada lámpara, cada silla, cada cuenco que espera en esos andenes ha hecho ya un largo viaje. El visitante solo tiene que decidir en cuál de ellos quiere subirse.