Claudia Pagès Rabal Museo Tapies
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Claudia Pagès Rabal ilumina el fascinante muro de Tàpies

  • Una instalación de foto-luz en la Sala de Reflexión de la UPF dialoga con los muros, grafitis e inscripciones de Tàpies

Un diálogo con el muro de Tàpies

La artista participa en la tercera edición del ciclo Las sillas de Tàpies con una instalación de foto-luz y un texto recitado. El punto de partida es la reflexión que el pintor sostuvo en torno a los muros, las puertas, los grafitis y las inscripciones. No es casual: en catalán, tàpia designa la pared de tierra apisonada, y Tàpies hizo de esa coincidencia toda una poética de paredes que hablan.

Pagès recoge ese testigo sin imitarlo. Su propuesta, comisariada dentro del ciclo por Judith Barnés, prolonga una conversación que el arte contemporáneo mantiene con la huella y la memoria, y que también late en el trabajo de muchas otras creadoras, como muestra el reciente encuentro de talento femenino extraordinario reunido en Córdoba. El muro, para ambos, no es un límite: es un archivo.

La luz como escritura

La herramienta elegida resulta reveladora. Pagès trabaja con gobos, esas plantillas que se colocan delante de un foco para proyectar formas. El teatro los ha usado desde siempre para fabricar texturas y atmósferas: la sombra de una ventana, el temblor de unas hojas. Hoy, sin embargo, salen a la calle convertidos en reclamo comercial, con los logotipos de las tiendas dibujados en luz sobre las aceras.

Ahí está la operación de la artista. Toma un recurso escénico que el comercio ha domesticado y lo devuelve al terreno de la reflexión. Además, desplaza la mirada: la perspectiva deja de ser frontal y se vuelve cenital, como si contempláramos el espacio desde arriba, igual que se lee una inscripción grabada en el suelo o una lápida. Quien conozca las formas que sobreviven en la obra de otros artistas que trabajan con la materia y el tiempo reconocerá aquí una familia de preocupaciones.

Gramática del futuro perfecto

El desplazamiento visual tiene su correlato en el lenguaje. La pieza se articula con el futuro perfecto, ese tiempo verbal que enuncia una acción que, en un momento por venir, ya habrá concluido. «Habremos escrito», «habrá caído». Es una conjugación extraña, casi melancólica, que mira hacia delante para hablar de algo terminado.

De ese pliegue gramatical nace un tiempo en suspensión. La instalación abre un espacio para imaginar desde un presente atravesado por una crisis que, según la propia propuesta, también es imaginaria. Pocas veces una forma verbal ha servido tan bien para describir la sensación de vivir entre la urgencia y la espera.

«El muro, para Pagès como para Tàpies, no es un límite: es un archivo que todavía se está escribiendo.»

Escritura, escultura y coreografía

La trayectoria de Claudia Pagès Rabal explica la densidad de esta pieza. Su trabajo entrelaza tres disciplinas que rara vez conviven con tanta naturalidad: la escritura, la escultura y la coreografía. Para conceptualizar sus proyectos construye dispositivos visuales y lingüísticos, desde instalaciones de vídeo hasta obras sobre papel, libros y otras materialidades.

En los últimos años, su investigación ha mirado hacia el Mediterráneo y sus rutas comerciales, hacia el lenguaje y el tiempo, y hacia la búsqueda de significantes primarios en territorios que funcionan como palimpsestos. La palabra no es gratuita. Un palimpsesto es un pergamino raspado y vuelto a escribir, donde lo antiguo asoma bajo lo nuevo. Exactamente lo que Tàpies veía en una pared desconchada.

Un recorrido internacional

La artista llega a esta cita con un currículo que dibuja un mapa amplio. Ha expuesto en el mumok de Viena, Index de Estocolmo, Art Sonje de Seúl y Chisenhale de Londres, todos en 2025; en el IVAM de Valencia y el Sculpture Center de Nueva York en 2024; en el CA2M de Madrid y la Fundació Joan Miró de Barcelona en 2023; en Tabakalera, Vleeshal, el MACBA y el CAPC de Burdeos en 2022, y en el Kunstverein Braunschweig en 2021.

A ello se suman su participación en la 18.ª Bienal de Estambul (2025), en Manifesta 15 en Barcelona (2024) y en los March Meetings de la Sharjah Art Foundation (2018). Este año representa a Catalonia in Venice en la 61.ª Bienal de Venecia.

La palabra impresa

Su faceta literaria es igual de sólida. Publicó her hair (2020) con Onomatopee y rates i cuques (2020) con Jupiter Woods, Yaby y AC/E. Su primera novela, Més de dos aigües, apareció en catalán en Empúries Narrativa en 2004, y en 2025 lanzó Gerund Violence con Wendy's Subway. Recibió el premio Ojo Crítico de artes visuales en 2022 y ha sido residente en EMPAC (Troy, 2025), Triangle France (Marsella, 2020) y Gasworks (Londres, 2017).

Hay algo profundamente justo en que una pieza sobre muros se escriba con luz. La luz no deja marca permanente; basta apagar el foco para que el texto desaparezca. Y, sin embargo, quien haya estado en esa sala lo recordará grabado. Claudia Pagès Rabal propone, en el templo silencioso que Tàpies dejó a la universidad, una lección sencilla y vertiginosa: que el futuro también puede leerse como una inscripción que ya habrá sido escrita.

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