¿Qué ocurre cuando el aplauso deja de caer desde arriba y empieza a circular de mano en mano? Esa es la pregunta que late en el primer Concurso Mujer y Poder, cuya entrega de premios reunirá este sábado 26 de septiembre, a las 12:00 horas, en el Hotel Averroes de Córdoba, a un puñado de creadoras de disciplinas muy distintas. Detrás de la convocatoria está la Asociación Cultural Mujer y Poder, empeñada en que el talento femenino no sea una nota a pie de página, sino el cuerpo mismo del texto.
El certamen, de alcance internacional, se presenta con un lema que funciona como una brújula: «Inspirando futuros, elevando legados». Quien quiera seguir el hilo de esta trayectoria puede asomarse a la celebración de las mujeres extraordinarias de Mujer y Poder, un antecedente que ayuda a entender la ambición de esta nueva cita.
Córdoba, una ciudad que ya sabía escuchar a sus mujeres
Hay algo de justicia poética en que sea Córdoba el escenario. En esta misma ciudad, hace casi mil años, Wallada bint al-Mustakfi abrió un salón literario donde la poesía se discutía de igual a igual, y antes aún Lubna ejerció como copista y secretaria en la corte califal. Que el acto se celebre en un hotel que lleva el nombre de Averroes, el filósofo que defendió la razón como camino compartido, añade una capa más a esa resonancia.
Esta primera edición no llega sola. Forma parte de un recorrido que en estas páginas ya contamos al hablar de el talento que Mujer y Poder premia en la cultura, y que ahora se abre a nuevos lenguajes y a un horizonte más amplio.
Un mapa de lenguajes artísticos
La convocatoria ha querido trazar un mapa extenso de la creación contemporánea. Las artes escénicas, la pintura, el cortometraje, la literatura, la danza, el flamenco, la música, la fotografía y el diseño de joyas conviven en ella sin jerarquías, como si todas fueran dialectos de una misma lengua.
A ese tronco común se suman dos ramas significativas: una dedicada a la creación joven y otra a las nuevas herramientas del ámbito audiovisual. Es una forma discreta, pero elocuente, de afirmar que la tradición no está reñida con la pregunta por lo que viene.
La escena y el cuerpo
Las Artes Escénicas reconocen a Rosario María Vélez-Martín Doimeadios con el primer premio. El cuerpo en movimiento tiene dos protagonistas: Estrella Martínez Requena en Danza y M.ª Ángeles Ortiz Mora en Flamenco, ese arte que en Córdoba no se interpreta, se hereda.
La imagen fija y la imagen en movimiento
En Pintura, el jurado ha distinguido a Gerda Van Damme con el primer premio, a María Gómez Gómez con el segundo y a Matilde Gallardo Sánchez con el tercero. La Fotografía corona a Suni González.
El cine breve se desdobla en dos categorías. Rocío Morales Cambronero gana en Cortometraje, mientras que María José Torrico Invernón se impone en Cortometraje con IA, una categoría que invita a pensar cómo las máquinas pueden convertirse en pincel sin robarle la mano a quien lo sostiene.
La palabra y el sonido
La Literatura premia a Nesa Lubart, primera, y a Daniela Francisca Montesino, segunda. En el territorio musical, Emily Han obtiene el primer premio de Música Clásica y Rocío de la Mata Santos el de Creación Musical Propia.
El oficio y el porvenir
Esther Ramos recibe el primer premio de Diseño de Joyas, un oficio donde la belleza se mide en milímetros. Y Paula López se lleva el Premio Joven para menores de 35 años, quizá el galardón que mejor encarna la primera mitad del lema.
Un reconocimiento que no se pide: se recibe
El momento más simbólico de la mañana será la entrega del Reconocimiento Especial Mujer Referente en la Cultura, que en esta edición recae en Rosa Muñoz Bustamante, en la categoría de Fusión Cultural.
Su singularidad está en el modo de llegar. Esta distinción no admite autopostulación: son otras mujeres quienes proponen a las candidatas, porque ven en ellas una trayectoria, unos valores y una aportación a la cultura que merecen ser nombrados. A Rosa Muñoz Bustamante la propuso la artista Gerda Van Damme, premiada a su vez en Pintura, en un gesto que cierra el círculo con una elegancia casi coreográfica.
«Que las mujeres se reconozcan, se apoyen y contribuyan a hacer visible el trabajo y el legado de otras mujeres.»
La genealogía como programa
Virginia Woolf escribió en Una habitación propia que las mujeres piensan hacia atrás a través de sus madres. Mujer y Poder parece haber tomado esa intuición al pie de la letra y haberla convertido en reglamento. El premio deja de ser un veredicto vertical para transformarse en una genealogía elegida, una cadena de reconocimiento que se teje desde dentro.
Lo que queda cuando se apagan las luces
La gala del sábado cerrará la primera edición de un concurso concebido con vocación internacional y con la voluntad de seguir abriendo espacios para la creación y el reconocimiento del talento femenino desde Córdoba.
Pero los premios, como los libros, se miden por lo que dejan después. Si esta convocatoria consigue que una bailaora, una cineasta o una poeta reconozcan en otra el eco de su propio camino, habrá cumplido su promesa. Porque un legado solo se eleva cuando alguien decide sostenerlo.