¿Qué tiene una estatuilla para convertir el final de cada año en una larga víspera? Los Premios Forqué alcanzan su 32ª edición y vuelven a encender la temporada de galardones del audiovisual español con un calendario ya en marcha y una fecha subrayada en rojo: el 19 de diciembre, en el Palacio Municipal IFEMA Madrid.
Hay ceremonias que clausuran y otras que inauguran. Los Forqué pertenecen, desde hace tiempo, a la segunda estirpe: son el primer destello en la penumbra, la luz que se enciende antes que ninguna otra cuando el año cinematográfico empieza a hacer balance. Organizados por EGEDA, regresan con el respaldo del Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Cultura, en un momento en que el sostén público del sector sigue siendo materia de conversación, como recuerda la batalla por las ayudas a las salas de cine.
Un calendario en dos tiempos
Concluido el plazo de inscripción, el reloj avanza ya hacia el 3 de noviembre. Ese día, a las 21:00 horas, se cerrará la primera ronda de votaciones, de la que surgirán los candidatos. No decide un único jurado, sino un coro de voces diversas: los socios de EGEDA, el Comité de los Premios PLATINO, la Junta Directiva de FIPCA, la prensa especializada, FAD Juventud y los centros educativos, cada cual en las categorías que le corresponden. Esa pluralidad de miradas, tan cercana al espíritu del cine independiente más audaz de L'Alternativa 2026, es quizá la mejor garantía del certamen.
El escrutinio, ante notario
El recuento se realizará ante notario y señalará qué títulos han reunido más apoyos en cada apartado. Habrá cuatro finalistas por categoría, con una salvedad: el Mejor Cortometraje Cinematográfico contará con tres. Y si el último puesto desemboca en empate, las obras igualadas entrarán de forma excepcional en la lista. Una cláusula pequeña, casi doméstica, que retrata a un certamen que prefiere sumar antes que dejar a alguien en la cuneta.
Una vez difundidas las candidaturas, se abrirá una segunda votación que se prolongará hasta el 30 de noviembre, de nuevo a las 21:00 horas. De ella saldrán los ganadores, cuyos nombres permanecerán guardados bajo llave hasta la misma noche de la gala. Nada de anticipos: el desenlace se reserva, como en toda buena película, para el último acto.
Once categorías para un mismo relato
El 19 de diciembre se desplegará una de las alfombras rojas más aguardadas de la industria. Tras ella, una ceremonia que reunirá en IFEMA Madrid al talento y a las obras finalistas. El mapa de premios dibuja un retrato completo del oficio: el Mejor Largometraje de Ficción, acompañado de los reconocimientos a la Mejor Interpretación Masculina y Femenina; el Mejor Largometraje de Animación y el Mejor Largometraje Documental.
La ficción seriada, convertida hace tiempo en territorio de primera línea, tendrá su espacio con la Mejor Serie de Ficción y los galardones a la Mejor Interpretación Masculina y Femenina en Series de Ficción. A ellos se suma la estatuilla al Mejor Cortometraje Cinematográfico, ese formato breve donde a menudo se ensayan las voces del mañana.
Valores e Iberoamérica, dos brújulas
Los Forqué mantienen además dos compromisos que van más allá de la factura técnica. El Premio al Cine y Educación en Valores seguirá distinguiendo historias que defienden la solidaridad, el compañerismo y la integridad. Y el premio a la Mejor Película Latinoamericana del Año insistirá en tender puentes y acercar industrias a ambos lados del Atlántico.
Como cada año, no faltará la Medalla de Oro, distinción honorífica que EGEDA concede a una figura destacada de la producción española. En la última edición, el reconocimiento recayó en la productora Emma Lustres.
El eco de la pasada edición
Toda nueva convocatoria dialoga con la anterior. Los domingos se alzó entonces como Mejor Película de Ficción y Anatomía de un instante como Mejor Serie de Ficción. En las categorías interpretativas de largometraje brillaron José Ramón Soroiz y Patricia López Arnaiz, mientras que Javier Cámara y Esperanza Pedreño fueron reconocidos en el terreno de las series. Este año, otros intérpretes tomarán el relevo.
La memoria reciente guarda también otros nombres: Decorado, Mejor Largometraje de Animación; Flores para Antonio, Mejor Largometraje Documental; Ángulo Muerto, Premio al Mejor Cortometraje de Ficción; Belén, Mejor Película Iberoamericana, y Sorda, distinguida con el Premio al Cine y Educación en Valores. Títulos distintos entre sí que, juntos, componen un mosaico de la diversidad temática y la fortaleza creativa del cine y las series de nuestro tiempo.
Un espejo para la industria
EGEDA, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la gestión de derechos de los productores audiovisuales, creó estos galardones en 1996 con un propósito claro: difundir la relevancia de la industria audiovisual y cinematográfica española, reivindicar la figura del productor y premiar cada año a las mejores producciones nacionales por sus méritos técnicos y artísticos.
La 32ª edición cuenta con la participación del Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid y RTVE, y con la colaboración del Ministerio de Cultura, FIPCA y AIE, además del apoyo de sus patrocinadores.
El cine siempre ha sido eso: luz proyectada sobre la oscuridad. Blanco sobre negro.
Quizá por eso los Forqué funcionan como algo más que un palmarés. Son un espejo que la industria sostiene frente a sí misma para comprobar en qué punto se encuentra. El cine, al fin y al cabo, siempre ha sido eso: luz proyectada sobre la oscuridad. Blanco sobre negro. Y cada diciembre, en Madrid, alguien vuelve a apagar la sala para que la pantalla tenga algo que decir.
