Pan de semillas y una oracion nueva obra de Pepi Bobis Reinoso. Maclein y Parker en FLS2026 Ph Facebook
Pan de semillas y una oracion nueva obra de Pepi Bobis Reinoso. Maclein y Parker en FLS2026 Ph Facebook
Featured

Feria del Libro de Sevilla: el sorprendente regreso de Lorca

  • Jóvenes lectores, clubes nacidos en redes y la Generación del 27: las claves de un primer fin de semana desbordante

¿Qué empuja a alguien, en plena era del scroll infinito, a cruzar la ciudad un sábado de otoño para hojear libros bajo una caseta? La pregunta parece retórica, pero la Feria del Libro de Sevilla acaba de ofrecer una respuesta que merece algo más que un titular apresurado.

Según la organización, el primer fin de semana de esta edición ha superado las expectativas de asistencia. Conviene leer ese balance con la cautela que exige todo comunicado oficial, claro. Pero también con la curiosidad de quien sospecha que algo se mueve en la relación entre los lectores y la letra impresa, sobre todo entre los más jóvenes, esos a los que se daba por perdidos y que ahora, como recuerda este reportaje sobre por qué leer en verano protege a los niños del retroceso escolar, siguen encontrando en el libro un refugio y una herramienta.

Un otoño de casetas, autores y conversación

Los números de partida dibujan una cita de tamaño considerable. La Feria del Libro de Sevilla reúne este año 55 expositores, 130 autores y más de un centenar de actividades. El esqueleto clásico de cualquier feria, sí, pero con un acento propio.

Porque lo llamativo no es solo cuánta gente acude, sino quién lo hace y qué busca.

Lorca vuelve a Sevilla

El primero de esos acentos es, quizá, el más inesperado. Atraviesa la edición como una corriente subterránea: el renovado interés por Federico García Lorca y la Generación del 27.

No es casual. El poeta granadino sigue siendo una presencia viva en la cultura española, capaz de reinventarse en el flamenco, en el teatro o en ediciones tan cuidadas como la que mereció el reconocimiento oficial, tal y como contamos en este artículo sobre el Romancero gitano ilustrado de Millennium Liber premiado por el Ministerio de Cultura. Lorca, casi un siglo después, no se ha quedado en el pedestal de los clásicos. Sigue hablando.

Murder Mistery Party en FLS 2026 Ph Facebook
Murder Mistery Party en FLS 2026 Ph Facebook

Sevilla y el 27, una deuda antigua

La relación entre la ciudad y aquel grupo de poetas viene de lejos. Fue en Sevilla, en diciembre de 1927, donde varios de sus miembros se reunieron en el Ateneo para rendir homenaje a Góngora en el tercer centenario de su muerte, en una velada que la historia literaria ha convertido en acta fundacional. Lorca, Alberti, Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Gerardo Diego... y, al fondo, la sombra de dos sevillanos ilustres del grupo, Luis Cernuda y Vicente Aleixandre.

Que hoy, en esa misma ciudad, los lectores vuelvan a buscar esos versos tiene algo de círculo que se cierra. O de herencia que se reclama.

«Hay versos que no envejecen. Solo esperan a que alguien vuelva a abrirlos.»

Los jóvenes, lectores de pleno derecho

La literatura juvenil toma la palabra

El segundo gran eje de la programación es la literatura juvenil. Y aquí está, probablemente, la clave del fenómeno. Durante años se repitió como un mantra que los adolescentes no leían, que la pantalla había devorado la página. La realidad, terca, ha ido desmintiendo esa profecía a golpe de sagas y lectores que se reconocen entre sí.

No se trata de un público menor. Es, en muchos casos, la puerta de entrada a una vida lectora entera.

Nuevas comunidades lectoras

Junto a ellos, la feria da espacio a lo que ya se conoce como nuevas comunidades lectoras: grupos que nacen en redes sociales, clubes de lectura que se organizan fuera de las instituciones, lectores que recomiendan, discuten y comparten con una pasión casi militante. Leer ha dejado de ser, para muchos, un acto solitario, y la feria ha entendido que esa comunidad quiere verse también en carne y hueso.

Entre el comunicado y la calle

Ahora bien, el entusiasmo institucional no debería bastar. El ángulo que de verdad importa, el que diferencia una crónica de una nota de prensa, pasa por contrastar esa euforia con quienes sostienen la feria día a día: los libreros, los pequeños editores, el lector que se lleva un único ejemplar bajo el brazo.

¿Se traduce la afluencia en ventas? ¿Se queda el público joven más allá de la firma de su autor favorito? ¿Es el regreso a Lorca un gesto de fondo o una moda pasajera alimentada por las redes?

Son preguntas abiertas. Hacerlas no resta mérito al éxito; lo toma en serio.

Lo que ya se puede afirmar

Hay, eso sí, una certeza. Una feria que mezcla sagas juveniles, clubes de lectura nacidos en internet y poesía del 27 está diciendo algo sobre nuestro tiempo. Que los lectores no han desaparecido, sino que han cambiado de forma. Que se mueven en tribus, que se buscan, que convierten el libro en excusa para el encuentro.

Y que, cuando se les ofrece un espacio, acuden.

Hay una imagen que resume bien lo que ocurre estos días en Sevilla. La de un adolescente que hojea una novela juvenil en una caseta y, dos pasos más allá, se detiene ante un volumen de Lorca sin saber muy bien por qué. Quizá no lo compre. Quizá sí.

Pero ese gesto, mínimo, es exactamente lo que una feria del libro debe provocar: la tinta negra sobre el papel blanco, esperando a que alguien la mire. Y en Sevilla, este otoño, alguien la está mirando.

Últimas Noticias de esta Sección

Noticias que no te puedes perder de esta sección