Teatro Grandeza Imagen: Anónimo, Torneo y festejo en el Prado de San Jerónimo (detalle), circa 1615, Museo del Castillo de Hochosterwitz.
Teatro Grandeza Imagen: Anónimo, Torneo y festejo en el Prado de San Jerónimo (detalle), circa 1615, Museo del Castillo de Hochosterwitz.
Featured

El fascinante Madrid barroco que vuelve a la memoria

  • Más de 180 piezas reconstruyen la transformación de Madrid entre 1561 y 1734 en el Teatro Fernán Gómez.

Madrid tiene una memoria visible y otra que apenas sobrevive bajo las capas de la ciudad contemporánea. La exposición Teatro de grandeza. Arte, arquitectura y ciudad en el Madrid barroco propone volver la mirada hacia esa segunda memoria: la de una capital que fue cambiando su escala, su imagen y su manera de representarse. Más de 180 piezas procedentes de más de 60 instituciones reconstruyen ese proceso y convierten el pasado urbano en una pregunta todavía abierta: ¿cómo se inventa una capital?

La muestra, inaugurada hoy en el Teatro Fernán Gómez, recorre el periodo comprendido entre la llegada de la corte a Madrid en 1561 y el incendio del Real Alcázar en 1734. En ese arco de tiempo se condensa una transformación decisiva para la ciudad. El Madrid barroco no aparece únicamente como un escenario de edificios y monumentos, sino como una ciudad que fue adquiriendo una nueva dimensión artística, arquitectónica y urbana.

La propia elección de las piezas permite acercarse a ese cambio desde miradas distintas. Velázquez, Bernini y Luisa Roldán figuran entre los nombres vinculados a una exposición que no se limita a reunir obras célebres, sino que plantea una reconstrucción de la ciudad a través del arte. Pintura, escultura y arquitectura se encuentran así dentro de una misma narración: la de un Madrid que se convierte en capital y aprende a exhibir esa condición.

Una ciudad que se construye también con imágenes

Hablar del Madrid barroco es hablar de una ciudad que no solo se transforma físicamente. También cambia la manera de contemplarse y de ser contemplada. Las obras reunidas en Teatro de grandeza permiten pensar esa evolución como un proceso en el que el espacio urbano y su representación avanzan juntos.

Hay algo especialmente sugerente en mirar una ciudad del pasado a través de las obras que produjo y de las imágenes que dejó. Cada pieza puede funcionar como una ventana, pero también como una forma de interpretar aquello que ya no existe. La exposición recupera de ese modo un Madrid que hoy resulta difícil de reconocer a simple vista.

En ese diálogo entre patrimonio y mirada contemporánea encaja la lectura de otros proyectos culturales que han vuelto sobre la herencia del Barroco. El Barroco vuelve a dialogar con el presente puede servir como referencia para ampliar esa conversación desde otra perspectiva.

El poder de una ciudad convertida en escenario

La escala de la exposición resulta significativa. Reunir más de 180 piezas procedentes de más de 60 instituciones significa poner en relación materiales y miradas capaces de reconstruir una época sin reducirla a una sucesión de nombres famosos. El objetivo es observar cómo arte, arquitectura y ciudad participan de una misma transformación.

Ese planteamiento permite entender el barroco como algo más amplio que un estilo artístico. En esta muestra, la ciudad aparece como un espacio que se transforma y, al mismo tiempo, como una imagen que necesita ser construida. Madrid se convierte así en escenario, representación y protagonista.

La presencia de Velázquez, Bernini y Luisa Roldán refuerza esa dimensión artística, pero también invita a mirar más allá de las firmas. Lo interesante está en el diálogo entre las piezas y en la posibilidad de reconstruir, a partir de ellas, una ciudad que fue dejando atrás su escala anterior para adquirir la condición de capital.

Del esplendor perdido a la memoria presente

El recorrido histórico termina en 1734, con el incendio del Real Alcázar. Ese límite temporal introduce una imagen poderosa: una parte esencial de la memoria material de Madrid desaparece bajo el fuego, mientras otras huellas permanecen y llegan hasta nosotros transformadas.

La exposición permite, por tanto, mirar hacia atrás sin convertir el pasado en una postal inmóvil. Su propuesta tiene interés precisamente porque plantea la ciudad como algo vivo: un lugar que cambia, que se representa, que pierde edificios y conserva imágenes, y cuya identidad también se construye a través de aquello que decide recordar.

En esa línea, Blanco Sobre Negro ha abordado otras formas de recuperar el diálogo entre creación contemporánea y herencia barroca. El sentir de las meninas, entre tela y memoria ofrece un ejemplo de cómo una figura asociada al imaginario barroco puede seguir generando nuevas interpretaciones.

Una exposición para volver a mirar Madrid

Teatro de grandeza propone, en definitiva, detenerse ante una ciudad que ya no existe exactamente como entonces, pero que sigue presente en sus imágenes. Entre Velázquez, Bernini y Luisa Roldán emerge la historia de una capital que aprendió a mostrarse y a reconocerse como tal.

La exposición podrá visitarse del 20 de octubre de 2026 al 17 de enero de 2027 en Madrid. Más que una reconstrucción arqueológica, su planteamiento permite recuperar una pregunta de fondo: cuánto de la ciudad que habitamos procede de aquella otra ciudad que fue imaginada, representada y transformada durante el Barroco. A veces, para entender una capital, basta con aprender a mirar de nuevo sus huellas.

Últimas Noticias de esta Sección

Noticias que no te puedes perder de esta sección