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Blue Jeans Los 15 de Fosbury
Blue Jeans Los 15 de Fosbury
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«Puedes más de lo que piensas»: la superación y el deporte inspiran Los 15 de Fosbury

  • Con Los 15 de Fosbury, el escritor, Blue Jeans, se adentra en el mundo del deporte de élite para explorar no solo la competición, sino también la presión, los miedos y los límites personales de quienes lo viven desde dentro. En esta entrevista reflexiona sobre el proceso de documentación, el reto de construir una novela coral con decenas de personajes y las enseñanzas personales que le ha dejado una de sus obras más especiales. Pregunta: Para empezar, ¿en qué momento profesional te encuentra este nuevo libro? Respuesta: Me encuentra en un momento en el que voy sintiéndome mayor. La verdad es que siempre creo que es un buen momento cuando publico un libro, porque cada publicación es una oportunidad para contar una nueva historia. Además, escribo lo que quiero. En este caso, El mundo del deporte es un tema que me encanta y me apasiona. Tengo la libertad de escribir lo que me apetece en cada momento y sigo trabajando con la editorial Planeta. Así que, en definitiva, el momento siempre será bueno mientras tenga la oportunidad de publicar. ________________________________________ P: Los 15 de Fosbury, tu nuevo libro, ¿dirías que es una novela juvenil o más bien un reflejo de la sociedad adulta de hoy en día? R: Es una novela juvenil en la que he intentado reflejar cómo es la vida de los deportistas de élite. Sin embargo, yo también defiendo que las novelas juveniles deben ser también para adultos. No tienen edad. Los problemas y las situaciones que se crean —aparte del misterio que hay en la historia— pueden afectar tanto a jóvenes como a adultos. Creo que hay temas que se tratan de manera muy seria, como la salud mental, la gordofobia o la presión de la prensa. Todo eso puede afectar tanto a los protagonistas del libro como a cualquier persona adulta. ________________________________________ P: ¿Qué parte dirías que conecta más con los jóvenes de hoy en día: la ambición, las expectativas o el miedo al fracaso, que también aparece en la novela? ¿Tal vez el síndrome del impostor? R: Sí, ahora se habla mucho del síndrome del impostor. Yo creo que los miedos han existido siempre. Cuando empezamos a estudiar o salimos del colegio o del instituto, mucha gente no sabe qué va a ser de su vida. Incluso cuando terminan los estudios, sigue sin saberse muy bien. También quienes trabajan sin estudiar tienen un futuro que muchas veces pende de un hilo. Sí, existe un miedo al fracaso, porque nadie te da la seguridad de que lo que hagas vaya a salir bien a la primera. Pero también creo que se aprende de todo eso. Todos hemos pasado por algún “no” o por alguna cosa que no nos ha salido bien a la primera, y creo que, a la larga, eso te endurece y te ayuda. En mi caso, he vivido fases de todo tipo, y creo que cuando algo no sale y uno se reinventa o intenta hacerlo de otra manera, eso enriquece tanto tu manera de comportarte ante la vida como tu fortaleza personal. Te crea esa dureza que a veces se necesita, porque la vida no es fácil y la mayoría de los mundos que aparecen en los libros tampoco lo son. ________________________________________ P: ¿Hay exageración narrativa en este libro o dirías que es una historia muy fiel a la realidad de estos deportistas que están constantemente expuestos a tanta presión? R: Intento que mis libros no sean exagerados. Puede haber algún comportamiento exagerado, porque evidentemente no vas por la calle encontrándote crímenes por todos lados. Eso forma parte de la novela y del misterio que debe existir en una historia. Sin embargo, los personajes son muy auténticos y muy reales. Son chicos jóvenes de hoy en día, como los que pueden encontrarse en el CAR de Madrid, por ejemplo. Yo fui allí y entrevisté a muchos deportistas para no cometer errores en la representación de sus deportes o, al menos, intentar cometer los menos posibles. Me contaron cómo es su situación, cómo trabajan, cómo se esfuerzan y las dificultades que tienen, especialmente en los deportes minoritarios en España. Estos deportistas tienen muchos problemas y muchas dificultades, y creo que eso no está exagerado. Al menos, he intentado que sea lo más real y cotidiano posible. ________________________________________ P: Más allá del misterio de la novela, cuando lees el libro puedes sentirte, en cierto modo, culpable o reflejado en los personajes. ¿Era tu intención provocar esa sensación en el lector? R: No necesariamente. Cada persona recibe un libro de una manera diferente. Cuando escribes, lo que necesitas es construir una historia lo mejor posible, que todo encaje, que todo tenga sentido y que las piezas se unan correctamente. Si un lector se siente culpable o reflejado por algún motivo, será por su propia experiencia. Depende mucho de cada lector. ________________________________________ P: También influye el hecho de que haya tantos personajes, ¿verdad? R: Sí, por eso son historias corales, con tantos personajes. Al final puedes identificarte con uno o con otro. En realidad, aunque hay cinco personajes que llevan el peso principal —los cinco protagonistas—, el propio título ya lo indica: son quince, los quince de Fosbury. En este libro hay, en total, treinta y ocho personajes. Curiosamente coincide el número con el libro anterior. Aunque el peso principal lo llevan cinco personajes, muchos otros también tienen protagonismo. Eso hace que el lector pueda identificarse con uno, con otro, con situaciones o con momentos concretos del libro. Son novelas con muchos personajes y sería difícil que nadie se sintiera representado de alguna manera. ________________________________________ P: Tú eres muy aficionado al fútbol. ¿Con qué personaje te irías a jugar? R: Bueno, yo ya estoy un poco cascado (ríe). Quizá me iría a jugar al tenis de mesa, que también me gustaba mucho en su día. A lo mejor jugaría con Olga, que practica tenis de mesa, o al bádminton con Marcus Lee, que también lo ha practicado. Taekwondo no haría, porque el tema de las artes marciales no es lo mío. Todo lo que tenga balón o pelota sí lo he practicado y me gusta. Además, soy competitivo: me gusta competir. No me enfado si pierdo, pero siempre me ha gustado competir, tanto en deportes como en juegos de mesa. Por ejemplo, he jugado mucho al ajedrez. También he entrenado a chavales y me gustaba que se divirtieran, pero que se tomaran las cosas en serio. No que ganaran a cualquier precio, sino que disfrutaran, que es lo primero, y que trabajaran con responsabilidad cuando entrenábamos o jugábamos. Si jugara ahora al fútbol, probablemente ocuparía la posición del que menos se mueve, intentando organizar. Más organizador o entrenador que jugador, porque ya se me va pasando la edad. ________________________________________ P: ¿Hasta qué punto el éxito justifica los métodos de actuación de estos personajes? Y, para ti, ¿qué significa realmente el éxito? R: Esa es la típica pregunta de si el fin justifica los medios. Para mí, el éxito ya ha sido poder dedicarme profesionalmente a esto, haber encontrado mi camino en la vida a través de los libros y levantarme cada día sabiendo a qué me quiero dedicar. Eso es algo muy complicado de conseguir. No sé qué significa el éxito para otras personas ni qué hay que hacer para alcanzarlo. Seguramente el límite está en cada uno. En el caso del deporte, a veces se superan esos límites, y ahí es donde cada persona debe decidir hasta dónde está dispuesta a llegar. P: A veces los entrenadores exigen más de lo que un deportista puede dar. ¿Crees que esa presión también nace del propio deportista? R: Sí, a veces los entrenadores exigen más de lo que un deportista puede dar, pero también ocurre que uno mismo se crea esa necesidad de superar marcas o competir cuando quizá todavía no está preparado. Muchos empiezan muy jóvenes y su cabeza no siempre está lista cuando llega el momento de competir. Muchos se separan de sus familias o de sus parejas, pero creo que eso depende del límite que pone cada persona. Yo pongo mis propios límites con los libros y creo que los deportistas también deben poner los suyos a la hora de entrenar o competir. Todo depende de cómo se lo tomen. ________________________________________ P: En una historia tan coral, con 38 personajes, ¿tenías miedo de que los lectores se perdieran en algún momento? R: Sí, claro que existe ese riesgo. Por eso incluimos una lista de personajes al principio del libro. Trabajo mucho para que no ocurra. Es verdad que al principio puede haber cierta confusión porque son quince deportistas, además de entrenadores, familiares y algún periodista. Sin embargo, creo que al final queda claro quién es quién. Son libros complejos en cuanto a número de personajes, pero fáciles de entender. Puede requerir un pequeño esfuerzo inicial por parte del lector para recordar quién practica taekwondo, quién juega al vóley o quién hace bádminton, pero con el paso de los capítulos todo termina quedando claro. ________________________________________ P: ¿Cómo has llevado la documentación del libro? Sobre todo teniendo en cuenta que aparecen deportes muy distintos. R: No ha sido tanto documentación tradicional como conversaciones. Contacté con varios deportistas de élite de diferentes disciplinas y me explicaron muchos detalles. Han sido charlas largas en las que me contaron cómo se sienten, me dieron recursos técnicos de cada deporte, me hablaron de sus entrenamientos y del tipo de ejercicios que realizan. No todo lo que me contaron aparece en el libro, pero todo lo que sí aparece ha sido explicado por ellos. Incluso algunos párrafos se los pasé para asegurarme de que estaban bien escritos desde el punto de vista técnico. Ha sido muy divertido, porque me ha permitido conocer a grandes deportistas y aprender mucho sobre deportes minoritarios, que no suelen aparecer tanto en los medios. Estos deportistas tienen mucho mérito porque no lo tienen fácil y muchas veces solo se habla de ellos cuando ganan una medalla o cuando ocurre algún escándalo. Mentalmente deben estar muy preparados para soportar esa presión. ________________________________________ P: También vimos que utilizaste una cuenta atrás en redes sociales con deportistas conocidos. ¿Cómo surgió esa idea? Respuesta: Sí, me puse en contacto con muchos deportistas y varios aceptaron participar. Fue una experiencia muy bonita porque descubrí que algunos ya eran lectores míos sin que yo lo supiera. Contar con deportistas como Marcus Cooper, Paula Leitón, Lourdes La Riera, Teresa Portela, Alisa Ozhogina o Sara López, entre otros, fue un lujo para mí. Cada vez que alguien aceptaba participar o me enviaba un vídeo, me hacía muchísima ilusión. Al final participaron más de cuarenta deportistas, que dedicaron su tiempo de manera totalmente desinteresada. Algunos grabaron sus vídeos desde piscinas, rocódromos o lugares de entrenamiento. Fue una experiencia muy especial. ________________________________________ P: Te veo especialmente ilusionado con este libro. ¿Tenías muchas ganas de escribir sobre deporte? R: Yo siempre estoy ilusionado, pero es verdad que tenía muchas ganas de escribir sobre deporte. En su momento quise ser periodista deportivo y siempre me quedó esa espinita. Poder introducir el deporte en una historia con misterio, que es algo muy importante para mí, y volver a crear un entorno como una residencia o academia, donde las relaciones personales se viven con intensidad, ha sido muy especial. Con otros libros he sufrido más durante el proceso, pero con este he disfrutado mucho. He aprendido, me lo he pasado muy bien y además llegué a tiempo a la fecha de entrega. Estoy seguro de que, cuando me retire dentro de muchos años, Los 15 de Fosbury ocupará un lugar especial en mi memoria, sobre todo por el proceso de creación. ________________________________________ P: ¿Cómo estás viviendo la promoción y las firmas con los lectores? R: La promoción la vivo como si fuera la entrega de notas del colegio: ya he hecho mi trabajo, que es escribir, y ahora toca disfrutarlo y darlo todo por los lectores. Voy a muchas ferias del libro y recorro prácticamente toda España. A veces la gente me escribe desde lugares donde ya he estado varias veces, preguntando cuándo volveré. Antes me lo tomaba peor, pero ahora lo veo como un halago. Que después de tantos años haya lectores que quieran seguir viniendo a mis firmas es algo muy bonito. Este año seguramente descanse de Latinoamérica, aunque siempre intento llegar al mayor número posible de lugares. Lo importante es mantener la ilusión y seguir encontrándome con los lectores. ________________________________________ P: ¿Qué enseñanza te ha dejado esta novela y qué te gustaría transmitir a los lectores cuando la terminen? R: Quizá que, pase lo que pase, hay que seguir adelante. El lector no tiene por qué conocer la vida personal del escritor, pero a veces las dificultades personales se mezclan con el proceso creativo. En estos últimos años he aprendido que, aunque tengas problemas personales, de salud o momentos complicados, puedes seguir adelante, igual que hacen los deportistas cuando tienen lesiones o dificultades. He aprendido que muchas veces puedes más de lo que piensas y que siempre hay un empujón extra que te ayuda a continuar. ________________________________________ P: Y para terminar, ¿ya estás pensando en un nuevo proyecto o prefieres centrarte ahora en este libro? R: Ahora mismo quiero darle a Los 15 de Fosbury el tiempo que merece. Toca promocionarlo, hablar de él y disfrutar del contacto con los lectores. Después vendrán reuniones con la editorial para analizar qué hacer a continuación. La próxima decisión será importante, porque hay que valorar hacia dónde dirigir el proyecto y encontrar una idea que motive tanto a la editorial como a mí y a los lectores.Las ideas pueden surgir en cualquier momento, incluso en una conversación cotidiana. En mi cabeza siempre hay muchas ideas posibles, pero hay que elegir bien para no repetirse. Llevo escribiendo sin parar desde 2009 y quizá en algún momento tenga que hacer una pausa. También hay otras cosas importantes en la vida: la familia, la salud y el tiempo personal. Escribir me apasiona, pero también hay que dejar espacio para todo lo demás. Lo importante es que la ilusión por escribir siga viva y que haya historias que merezca la pena contar. Si eso continúa, seguro que llegará la siguiente novela.

Con Los 15 de Fosbury, el escritor, Blue Jeans, se adentra en el mundo del deporte de élite para explorar no solo la competición, sino también la presión, los miedos y los límites personales de quienes lo viven desde dentro. En esta entrevista reflexiona sobre el proceso de documentación, el reto de construir una novela coral con decenas de personajes y las enseñanzas personales que le ha dejado una de sus obras más especiales.

Pregunta: Para empezar, ¿en qué momento profesional te encuentra este nuevo libro?

Respuesta: Me encuentra en un momento en el que voy sintiéndome mayor. La verdad es que siempre creo que es un buen momento cuando publico un libro, porque cada publicación es una oportunidad para contar una nueva historia. Además, escribo lo que quiero. En este caso, El mundo del deporte es un tema que me encanta y me apasiona. Tengo la libertad de escribir lo que me apetece en cada momento y sigo trabajando con la editorial Planeta. Así que, en definitiva, el momento siempre será bueno mientras tenga la oportunidad de publicar.

P: Los 15 de Fosbury, tu nuevo libro, ¿dirías que es una novela juvenil o más bien un reflejo de la sociedad adulta de hoy en día?

R: Es una novela juvenil en la que he intentado reflejar cómo es la vida de los deportistas de élite. Sin embargo, yo también defiendo que las novelas juveniles deben ser también para adultos. No tienen edad. Los problemas y las situaciones que se crean —aparte del misterio que hay en la historia— pueden afectar tanto a jóvenes como a adultos. Creo que hay temas que se tratan de manera muy seria, como la salud mental, la gordofobia o la presión de la prensa. Todo eso puede afectar tanto a los protagonistas del libro como a cualquier persona adulta.

P: ¿Qué parte dirías que conecta más con los jóvenes de hoy en día: la ambición, las expectativas o el miedo al fracaso, que también aparece en la novela? ¿Tal vez el síndrome del impostor?

R: Sí, ahora se habla mucho del síndrome del impostor. Yo creo que los miedos han existido siempre. Cuando empezamos a estudiar o salimos del colegio o del instituto, mucha gente no sabe qué va a ser de su vida. Incluso cuando terminan los estudios, sigue sin saberse muy bien. También quienes trabajan sin estudiar tienen un futuro que muchas veces pende de un hilo.

Sí, existe un miedo al fracaso, porque nadie te da la seguridad de que lo que hagas vaya a salir bien a la primera. Pero también creo que se aprende de todo eso. Todos hemos pasado por algún “no” o por alguna cosa que no nos ha salido bien a la primera, y creo que, a la larga, eso te endurece y te ayuda.

En mi caso, he vivido fases de todo tipo, y creo que cuando algo no sale y uno se reinventa o intenta hacerlo de otra manera, eso enriquece tanto tu manera de comportarte ante la vida como tu fortaleza personal. Te crea esa dureza que a veces se necesita, porque la vida no es fácil y la mayoría de los mundos que aparecen en los libros tampoco lo son.

P: ¿Hay exageración narrativa en este libro o dirías que es una historia muy fiel a la realidad de estos deportistas que están constantemente expuestos a tanta presión?

R: Intento que mis libros no sean exagerados. Puede haber algún comportamiento exagerado, porque evidentemente no vas por la calle encontrándote crímenes por todos lados. Eso forma parte de la novela y del misterio que debe existir en una historia.

Sin embargo, los personajes son muy auténticos y muy reales. Son chicos jóvenes de hoy en día, como los que pueden encontrarse en el CAR de Madrid, por ejemplo. Yo fui allí y entrevisté a muchos deportistas para no cometer errores en la representación de sus deportes o, al menos, intentar cometer los menos posibles. Me contaron cómo es su situación, cómo trabajan, cómo se esfuerzan y las dificultades que tienen, especialmente en los deportes minoritarios en España.

Estos deportistas tienen muchos problemas y muchas dificultades, y creo que eso no está exagerado. Al menos, he intentado que sea lo más real y cotidiano posible.

P: Más allá del misterio de la novela, cuando lees el libro puedes sentirte, en cierto modo, culpable o reflejado en los personajes. ¿Era tu intención provocar esa sensación en el lector?

R: No necesariamente. Cada persona recibe un libro de una manera diferente. Cuando escribes, lo que necesitas es construir una historia lo mejor posible, que todo encaje, que todo tenga sentido y que las piezas se unan correctamente. Si un lector se siente culpable o reflejado por algún motivo, será por su propia experiencia. Depende mucho de cada lector.

Blue Jeans Los 15 de Fosbury 2

P: También influye el hecho de que haya tantos personajes, ¿verdad?

R: Sí, por eso son historias corales, con tantos personajes. Al final puedes identificarte con uno o con otro. En realidad, aunque hay cinco personajes que llevan el peso principal —los cinco protagonistas—, el propio título ya lo indica: son quince, los quince de Fosbury.

En este libro hay, en total, treinta y ocho personajes. Curiosamente coincide el número con el libro anterior. Aunque el peso principal lo llevan cinco personajes, muchos otros también tienen protagonismo. Eso hace que el lector pueda identificarse con uno, con otro, con situaciones o con momentos concretos del libro. Son novelas con muchos personajes y sería difícil que nadie se sintiera representado de alguna manera.

P: Tú eres muy aficionado al fútbol. ¿Con qué personaje te irías a jugar?

R: Bueno, yo ya estoy un poco cascado (ríe). Quizá me iría a jugar al tenis de mesa, que también me gustaba mucho en su día. A lo mejor jugaría con Olga, que practica tenis de mesa, o al bádminton con Marcus Lee, que también lo ha practicado. Taekwondo no haría, porque el tema de las artes marciales no es lo mío. Todo lo que tenga balón o pelota sí lo he practicado y me gusta. Además, soy competitivo: me gusta competir. No me enfado si pierdo, pero siempre me ha gustado competir, tanto en deportes como en juegos de mesa. Por ejemplo, he jugado mucho al ajedrez.

También he entrenado a chavales y me gustaba que se divirtieran, pero que se tomaran las cosas en serio. No que ganaran a cualquier precio, sino que disfrutaran, que es lo primero, y que trabajaran con responsabilidad cuando entrenábamos o jugábamos. Si jugara ahora al fútbol, probablemente ocuparía la posición del que menos se mueve, intentando organizar. Más organizador o entrenador que jugador, porque ya se me va pasando la edad.

P: ¿Hasta qué punto el éxito justifica los métodos de actuación de estos personajes? Y, para ti, ¿qué significa realmente el éxito?

R: Esa es la típica pregunta de si el fin justifica los medios. Para mí, el éxito ya ha sido poder dedicarme profesionalmente a esto, haber encontrado mi camino en la vida a través de los libros y levantarme cada día sabiendo a qué me quiero dedicar. Eso es algo muy complicado de conseguir.

No sé qué significa el éxito para otras personas ni qué hay que hacer para alcanzarlo. Seguramente el límite está en cada uno. En el caso del deporte, a veces se superan esos límites, y ahí es donde cada persona debe decidir hasta dónde está dispuesta a llegar.

P: A veces los entrenadores exigen más de lo que un deportista puede dar. ¿Crees que esa presión también nace del propio deportista?

R: Sí, a veces los entrenadores exigen más de lo que un deportista puede dar, pero también ocurre que uno mismo se crea esa necesidad de superar marcas o competir cuando quizá todavía no está preparado. Muchos empiezan muy jóvenes y su cabeza no siempre está lista cuando llega el momento de competir.

Muchos se separan de sus familias o de sus parejas, pero creo que eso depende del límite que pone cada persona. Yo pongo mis propios límites con los libros y creo que los deportistas también deben poner los suyos a la hora de entrenar o competir. Todo depende de cómo se lo tomen.

P: En una historia tan coral, con 38 personajes, ¿tenías miedo de que los lectores se perdieran en algún momento?

R: Sí, claro que existe ese riesgo. Por eso incluimos una lista de personajes al principio del libro. Trabajo mucho para que no ocurra. Es verdad que al principio puede haber cierta confusión porque son quince deportistas, además de entrenadores, familiares y algún periodista.

Sin embargo, creo que al final queda claro quién es quién. Son libros complejos en cuanto a número de personajes, pero fáciles de entender. Puede requerir un pequeño esfuerzo inicial por parte del lector para recordar quién practica taekwondo, quién juega al vóley o quién hace bádminton, pero con el paso de los capítulos todo termina quedando claro.

P: ¿Cómo has llevado la documentación del libro? Sobre todo teniendo en cuenta que aparecen deportes muy distintos.

R: No ha sido tanto documentación tradicional como conversaciones. Contacté con varios deportistas de élite de diferentes disciplinas y me explicaron muchos detalles. Han sido charlas largas en las que me contaron cómo se sienten, me dieron recursos técnicos de cada deporte, me hablaron de sus entrenamientos y del tipo de ejercicios que realizan. No todo lo que me contaron aparece en el libro, pero todo lo que sí aparece ha sido explicado por ellos. Incluso algunos párrafos se los pasé para asegurarme de que estaban bien escritos desde el punto de vista técnico.

Ha sido muy divertido, porque me ha permitido conocer a grandes deportistas y aprender mucho sobre deportes minoritarios, que no suelen aparecer tanto en los medios. Estos deportistas tienen mucho mérito porque no lo tienen fácil y muchas veces solo se habla de ellos cuando ganan una medalla o cuando ocurre algún escándalo. Mentalmente deben estar muy preparados para soportar esa presión.

P: También vimos que utilizaste una cuenta atrás en redes sociales con deportistas conocidos. ¿Cómo surgió esa idea?

Respuesta: Sí, me puse en contacto con muchos deportistas y varios aceptaron participar. Fue una experiencia muy bonita porque descubrí que algunos ya eran lectores míos sin que yo lo supiera.

Contar con deportistas como Marcus Cooper, Paula Leitón, Lourdes La Riera, Teresa Portela, Alisa Ozhogina o Sara López, entre otros, fue un lujo para mí. Cada vez que alguien aceptaba participar o me enviaba un vídeo, me hacía muchísima ilusión.

Al final participaron más de cuarenta deportistas, que dedicaron su tiempo de manera totalmente desinteresada. Algunos grabaron sus vídeos desde piscinas, rocódromos o lugares de entrenamiento. Fue una experiencia muy especial.

P: Te veo especialmente ilusionado con este libro. ¿Tenías muchas ganas de escribir sobre deporte?

R: Yo siempre estoy ilusionado, pero es verdad que tenía muchas ganas de escribir sobre deporte. En su momento quise ser periodista deportivo y siempre me quedó esa espinita. Poder introducir el deporte en una historia con misterio, que es algo muy importante para mí, y volver a crear un entorno como una residencia o academia, donde las relaciones personales se viven con intensidad, ha sido muy especial. Con otros libros he sufrido más durante el proceso, pero con este he disfrutado mucho. He aprendido, me lo he pasado muy bien y además llegué a tiempo a la fecha de entrega. Estoy seguro de que, cuando me retire dentro de muchos años, Los 15 de Fosbury ocupará un lugar especial en mi memoria, sobre todo por el proceso de creación.

P: ¿Cómo estás viviendo la promoción y las firmas con los lectores?

R: La promoción la vivo como si fuera la entrega de notas del colegio: ya he hecho mi trabajo, que es escribir, y ahora toca disfrutarlo y darlo todo por los lectores. Voy a muchas ferias del libro y recorro prácticamente toda España. A veces la gente me escribe desde lugares donde ya he estado varias veces, preguntando cuándo volveré. Antes me lo tomaba peor, pero ahora lo veo como un halago. Que después de tantos años haya lectores que quieran seguir viniendo a mis firmas es algo muy bonito.

Este año seguramente descanse de Latinoamérica, aunque siempre intento llegar al mayor número posible de lugares. Lo importante es mantener la ilusión y seguir encontrándome con los lectores.

P: ¿Qué enseñanza te ha dejado esta novela y qué te gustaría transmitir a los lectores cuando la terminen?

R: Quizá que, pase lo que pase, hay que seguir adelante. El lector no tiene por qué conocer la vida personal del escritor, pero a veces las dificultades personales se mezclan con el proceso creativo.

En estos últimos años he aprendido que, aunque tengas problemas personales, de salud o momentos complicados, puedes seguir adelante, igual que hacen los deportistas cuando tienen lesiones o dificultades. He aprendido que muchas veces puedes más de lo que piensas y que siempre hay un empujón extra que te ayuda a continuar.

P: Y para terminar, ¿ya estás pensando en un nuevo proyecto o prefieres centrarte ahora en este libro?

R: Ahora mismo quiero darle a Los 15 de Fosbury el tiempo que merece. Toca promocionarlo, hablar de él y disfrutar del contacto con los lectores. Después vendrán reuniones con la editorial para analizar qué hacer a continuación. La próxima decisión será importante, porque hay que valorar hacia dónde dirigir el proyecto y encontrar una idea que motive tanto a la editorial como a mí y a los lectores.Las ideas pueden surgir en cualquier momento, incluso en una conversación cotidiana. En mi cabeza siempre hay muchas ideas posibles, pero hay que elegir bien para no repetirse.

Llevo escribiendo sin parar desde 2009 y quizá en algún momento tenga que hacer una pausa. También hay otras cosas importantes en la vida: la familia, la salud y el tiempo personal. Escribir me apasiona, pero también hay que dejar espacio para todo lo demás. Lo importante es que la ilusión por escribir siga viva y que haya historias que merezca la pena contar. Si eso continúa, seguro que llegará la siguiente novela.