Qué queda de un poeta cuando nadie lo lee? Quizá solo el eco de una imprenta apagada. O quizá no. Durante este mes de noviembre, la Generación del 27 abandona las vitrinas y los manuales de bachillerato para subirse a un escenario con capa, linterna y alma de aventura juvenil. El Centro Cultural Generación del 27 de la Diputación de Málaga pasea por seis municipios de la provincia ‘Los guardianes del verso’, un montaje de la compañía Jóvenes Clásicos que convierte a Emilio Prados, Manuel Altolaguirre y compañía en algo que jamás imaginaron ser: superhéroes.
La propuesta llega en un momento en el que la poesía escénica busca, con desigual fortuna, nuevas formas de respirar fuera del libro, como demostró la despedida del festival Vasos Comunicantes. Aquí el reto es otro, y nada menor. Hablarle de Litoral a un adolescente de 2026.
Una imprenta con superpoderes en la Málaga del 27
El punto de partida es casi un mito fundacional. En 1925, dos jóvenes malagueños, Prados y Altolaguirre, montaron la Imprenta Sur. De aquellas máquinas salió un año después, en noviembre de 1926, la revista Litoral, que dio cobijo a los primeros libros de un grupo de amigos destinado a cambiar la lírica española. Lorca, Alberti, Cernuda, Aleixandre. Nombres que hoy pesan como mármol.
Ese mármol es precisamente lo que la obra quiere quebrar. Lorca lo dejó escrito con una lucidez que todavía escuece: el teatro es «poesía que se levanta del libro y se hace humana». Jóvenes Clásicos, compañía malagueña curtida en actualizar textos del Siglo de Oro, parece haberse tomado la frase al pie de la letra. No es la única: esa misma idea late en el homenaje de Úrsula López a Lorca con ‘Comedia sin título’
Kira, la adolescente que no encajaba
La protagonista se llama Kira. No encaja en ningún sitio y el mundo que la rodea le resulta cruel, incomprensible, hostil. Cuando está a punto de desvanecerse en ese abismo, despierta en un universo donde son los versos quienes tejen la realidad. Allí habitan unos poetas que actúan como guardianes del lenguaje secreto de las palabras, y una imprenta mágica capaz de devolverles la vida.
La misión, claro, consiste en rescatar la poesía del olvido. Viaje iniciático, sí, pero con lectura de fondo: la invisibilidad adolescente, el aislamiento emocional y la poesía como tabla de salvación en un mundo cada vez más deshumanizado. Pocas veces el 27 ha sonado tan contemporáneo.
«La poesía no se explica: se rescata, verso a verso, como quien saca a alguien del agua».
De los felices veinte a los ochenta de Stranger Things
La atmósfera del montaje mezcla dos épocas que, en apariencia, no deberían entenderse. Por un lado, los años veinte del siglo pasado. Por otro, el imaginario de las pandillas aventureras de los ochenta, ese territorio que popularizaron ‘Los Goonies’ o ‘Stranger Things’. Por ese cruce de tiempos irrumpen Altolaguirre, Concha Méndez, María Zambrano y Federico García Lorca, entre otros autores de la órbita del 27.
Merece la pena detenerse en dos de esos nombres. Concha Méndez, poeta e impresora, y María Zambrano, pensadora mayúscula, pertenecen a esa nómina de creadoras que la historia literaria tardó décadas en mirar de frente. Que compartan escena con Lorca no es un detalle menor; es casi una reparación.
Seis teatros, un mismo centenario
El vicepresidente de Cultura de la Diputación, Manuel López Mestanza, enmarca la gira dentro de la programación especial por los cien años de Litoral. Ve en la obra una muestra del interés y la originalidad con la que la escena malagueña se está acercando al legado del 27, justo cuando se celebra su centenario.
El recorrido arrancó el domingo 1 de noviembre a las 19:00 horas en el Teatro Antonio Gala de Alhaurín el Grande. Estas son las paradas que quedan:
- Nerja: viernes 13 de noviembre, 20:00 h, Centro Cultural Villa de Nerja.
- Marbella: sábado 14 de noviembre, 20:00 h, Teatro Ciudad de Marbella.
- Ronda: domingo 22 de noviembre, 19:00 h, Teatro Vicente Espinel.
- Vélez-Málaga: viernes 27 de noviembre, 20:00 h, Teatro del Carmen.
- Fuengirola: sábado 28 de noviembre, 20:00 h, Palacio de la Paz.
Más información en la web del Centro Cultural Generación del 27 (malaga.es/generaciondel27).
Enseñar el 27 sin convertirlo en museo
Aquí está, a mi juicio, la verdadera pregunta que plantea ‘Los guardianes del verso’. ¿Cómo se transmite una herencia sin embalsamarla? Durante años, la escuela nos presentó al 27 como una fotografía en blanco y negro: diez señores con corbata posando en Sevilla para homenajear a Góngora. Inmóvil. Lejana.
Jóvenes Clásicos propone justo lo contrario. Sacar a los poetas del marco, ponerles prisa, dejarles equivocarse, devolverles la juventud que tenían cuando todo aquello era una apuesta de chavales con tinta en los dedos. Porque eso eran Prados y Altolaguirre en 1925: dos muchachos con una imprenta y una intuición.
Quizá esa sea la mejor forma de celebrar un siglo de Litoral. No con más bronce, sino con una adolescente perdida que descubre, entre tipos móviles y versos, que hay palabras capaces de sostenernos cuando todo lo demás se cae. Sobre fondo negro, la tinta blanca sigue diciendo lo mismo que hace cien años. Solo hacía falta alguien dispuesto a volver a leerla en voz alta.
