¿Y si este año la mejor tradición navideña no estuviera en la mesa, sino en el sofá? Hay películas románticas para ver en Navidad que no necesitan villancicos ni renos para funcionar: les basta con una buena historia de amor, un puñado de diálogos afilados y una familia dispuesta a reír junta. Mientras las plataformas multiplican el cine familiar pensado para todos los públicos, propongo una lista distinta. Doce comedias románticas y una de propina. Doce más una. Trece razones para apagar el móvil.
Por qué la comedia romántica es el mejor plan para estas fiestas
Diciembre es un mes paradójico. Nos reúne a todos, pero rara vez nos deja tiempo para estar de verdad. Entre compras, comidas y prisas, la película compartida se convierte en una tregua: dos horas en las que abuelos, padres e hijos miran en la misma dirección. Y pocas cosas unen tanto como reírse a la vez del mismo chiste.
La comedia romántica tiene además una virtud que el cine de acción o el drama no siempre ofrecen: cruza generaciones sin pedir permiso. La abuela reconoce a Julia Roberts. La adolescente descubre que Hugh Grant fue, antes que actor de carácter, el galán más torpe y encantador del planeta. Todos salen ganando.
Una advertencia honesta: algunas de estas historias incluyen escenas o diálogos más adecuados para adolescentes y adultos que para los más pequeños. Conviene elegir la sesión según quién ocupe el sofá.
Las doce imprescindibles
La trinidad sagrada: The Holiday, Notting Hill y Love Actually
Empiezo por las innegociables. The Holiday (Vacaciones), de Nancy Meyers, convierte un intercambio de casas entre Surrey y Los Ángeles en una fábula sobre empezar de nuevo. La nieve, la cabaña y la música de Hans Zimmer, autor de algunas de las bandas sonoras que provocan el éxtasis del público (enlace interno → https://www.blancosobrenegro.es/musica/la-film-symphony-orchestra-llega-por-primera-vez-a-cordoba-con-tarab) en los auditorios, hacen el resto. Notting Hill sigue siendo la lección magistral de Richard Curtis: una estrella de cine, un librero tímido y una librería de viajes en Portobello. Y Love Actually, también de Curtis, es Navidad en estado puro, con su cuenta atrás londinense, sus carteles mudos en el umbral de una puerta y un villancico oportunista que resucita a un rockero olvidado.
El sello británico: Cuatro bodas y un funeral y Tú la letra y yo la música
Cuatro bodas y un funeral fue el origen de todo, el guion con el que Curtis fijó el molde del enamorado británico que tartamudea en el peor momento. Trece años después, Tú la letra y yo la música recuperó a Hugh Grant como estrella del pop ochentero venida a menos, componiendo junto a una Drew Barrymore deliciosa. Esta es la película perfecta para que los padres canten y los hijos se avergüencen. Que también es una forma de unión familiar.
Huir para encontrarse: Un buen año y Tenías que ser tú
Son dos películas sobre viajes que acaban siendo de vuelta. En Un buen año, Ridley Scott deja a un lado las batallas y manda a Russell Crowe a heredar un viñedo en la Provenza, donde lo espera Marion Cotillard. En Tenías que ser tú, Amy Adams cruza Irlanda para pedir matrimonio un 29 de febrero y tropieza con un posadero gruñón. Son paisajes que calientan cualquier invierno.
Estrellas en estado de gracia: Novia a la fuga, La proposición y Kate & Leopold
Julia Roberts vuelve a encontrarse con Richard Gere en Novia a la fuga, la historia de una mujer que deja plantados a sus novios en el altar. Sandra Bullock y Ryan Reynolds fingen un compromiso en La proposición, con una Alaska familiar y caótica que cualquier hogar reconocerá en Nochebuena. Y Kate & Leopold trae a Hugh Jackman como un duque del siglo XIX perdido en el Nueva York moderno junto a Meg Ryan. La caballerosidad nunca pasa de moda.
El +1: tres sorpresas para alargar la maratón
Como toda buena lista, esta también se desborda. Crazy, Stupid, Love es la heredera natural de Love Actually: varias historias que se cruzan, con Steve Carell, Ryan Gosling y Emma Stone, y un giro final que provoca carcajadas en el salón. Mi gran boda griega es la elección ideal para cualquier familia numerosa y ruidosa, porque nadie sale de ella sin sentirse retratado. Y Cómo perder a un chico en 10 días cierra con Kate Hudson y Matthew McConaughey en una Nueva York de enredos y apuestas.
Cómo convertir la lista en un ritual
No hace falta verlas todas. Basta con elegir una por noche entre el 22 de diciembre y el 6 de enero y dejar que cada miembro de la familia escoja su favorita. Las palomitas son opcionales. El comentario posterior, no: discutir si el final de Notting Hill es el más bonito del cine también es tradición.
Una luz encendida en mitad del invierno
Al final, estas películas cuentan siempre lo mismo: que alguien se atreve, que una puerta se abre, que el amor llega tarde pero llega. Quizá por eso funcionan tan bien en Navidad. Porque se parecen a lo que esperamos de estas fechas. Apaguen las luces, enciendan la pantalla y dejen que el blanco brille sobre el negro. Como siempre ha hecho el cine.
Claro que esta es mi propuesta, nacida de quien disfruta del cine y de la Navidad a partes iguales. Si el romance no es lo tuyo, no te preocupes: cada semana llegarán nuevas listas con acción, ciencia ficción o thriller. Lo importante, lo verdaderamente trascendental, es ver cine con los nuestros, con los más cercanos. Disfruta del cine y de la familia en Navidad.
